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	<title>First Protestant Reformed Church of Holland &#187; español</title>
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		<title>Lampara es tu&#8217; Palabra</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 14:24:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Palabra de Dios Dios es tan grande que nosotros no podemos conocerle a menos que Él se revele a sí  mismo a nosotros. Él es tan grande que nosotros no podemos verlo ni tocarlo (1 Tim. 6:16), por eso Él se revela a nosotros como nuestro Señor y Salvador por medio de su Palabra. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>La Palabra de Dios</h3>
<p>Dios es tan grande que nosotros no podemos conocerle a menos que Él se revele a sí  mismo a nosotros. Él es tan grande que nosotros no podemos verlo ni tocarlo (1 Tim. 6:16), por eso Él se revela a nosotros como nuestro Señor y Salvador por medio de su Palabra. Nosotros no debemos estar sorprendidos por eso ya que el hablar es el principal medio de comunicación entre nosotros, quienes fuimos creados a su imagen.<span id="more-501"></span></p>
<p>Sin embargo, que Dios hable a los hombres es un milagro. Es un milagro, en primer lugar, que el Dios infinito y eterno pueda hablar de sí mismo y de su eterna gloria en nuestro limitado e imperfecto lenguaje y hacer que podamos conocer algo verdadero acerca de Él. Es Dios a quien conocemos y con quien tenemos comunión a través de su Palabra.</p>
<p>En segundo lugar, el hablar de Dios al hombre es un milagro porque, igual que con el lenguaje humano, aquel hablar de Dios hacia nosotros es más que sólo un medio de comunicación. Es el medio por el cual tenemos comunión con Dios, lo conocemos y lo amamos. Como el hombre conoce y ama sobre todas las cosas la voz de su amada esposa, nosotros conocemos y amamos la voz de Dios a través del oír su voz (Cantares 2:14).</p>
<p>En tercer lugar, la revelación de Dios de sí mismo a través de su Palabra es un milagro porque la Palabra no es sólo un sonido en el aire, tampoco una mancha sobre el papel sino que vive y permanece (1 Pedro 1:23). Es una palabra que nosotros no sólo escuchamos y leemos sino que toma forma visible y se transforma una revelación tangible del Dios vivo y no visto (1 Juan 1:1) ya que, sin embargo, Dios nunca será visto, nosotros lo vemos en la persona de Cristo, la Palabra hecha carne.</p>
<p>Finalmente, la Palabra es un milagro porque es un acto de la mayor condescendencia y misericordia posible que Dios hable a nosotros. Ya que caímos en pecado ¿no sería más digno que Él se alejara y se escondiera de nosotros? El aún habla, y habla de paz.</p>
<p>Que Dios hable misericordiosamente como nuestro Padre y Salvador sólo es posible debido a la inseparable relación entre la Palabra hecha carne y la Palabra escrita, leída y predicada. Ninguna puede existir sin la otra. A través de la Palabra escrita podemos conocer a la Palabra viva; no hay otra posibilidad, cualquiera de aquellos que hablan de revelaciones directas deben clamar. La Palabra escrita tampoco puede ser entendida y recibida a manos que también la conozca y reciba a través de la viva Palabra hecha carne.</p>
<p>Hay errores que deben ser tratados aquí en ambos lados. Por un lado, debemos evitar hablar de conocer y creer en Cristo aparte de la Escritura, por ejemplo, que ahora que la Biblia es completa, podemos tener comunión con Él, oírlo y verlo aparte de la Escritura. Por otro lado, nunca debemos olvidar que leer la Biblia y no encontrar a Cristo en ella (Juan 5:39-40) es leerla sin entendimiento y en vano.</p>
<p>Así que nunca se debe dudar u olvidar las Escrituras, ellas han sido dadas a nosotros en forma escrita y preservadas de tal manera por Dios desde los primeros tiempo. Es sólo por medio de esas Escrituras que Dios quiso hacerse conocido y a través de Jesucristo. “Ellas,” dice Jesús, “son las que dan testimonio de mí” (v.39). Atendamos con más diligencia las cosas que hemos oído (Hebreos 2:1).</p>
<h3>La Escritura</h3>
<p>¿Por qué necesitamos la Palabra de Dios en forma escrita? ¿Dios no se ha revelado en otros tiempos y lugares a sí mismo de diferentes maneras y se ha dado a conocer a su pueblo? ¿Él no dio su Palabra antes de que fuera escrita? ¿No es una forma de idolatría, por lo tanto, sugerir que la Palabra de Dios escrita es la única palabra a la que debemos poner atención, la única regla de nuestra fe y conducta?</p>
<p>La razón fundamental por la que nosotros no tenemos ni debemos querer la Palabra de Dios en cualquier otra forma que no sea la escrita como fue dada es que “porque todos los hombres son de suyo mentirosos y más vanos que la misma vanidad1.” La Palabra escrita de Dios se mantiene como un testimonio contra todo su esfuerzo de negar, doblar y corromper lo que él ha dicho de ella.</p>
<p>Esto no es para decir que el hombre ya no sigue negligenciando, doblando, desobedeciendo y rehusándose a escuchar la Palabra como está infaliblemente escrito para nosotros en la Palabra, sin embargo este registro escrito lo deja sin excusa.</p>
<p>Al final ellos no podrán realmente negar que la creación como es contada en Génesis 1 y confirmado a través de la Escritura es la historia de la creación divina en seis días. Tampoco podrán negar que la Escritura enseña que la mujer se mantenga en silencio en la iglesia. Ellos podrán decir que esta enseñanza está fuera de tiempo y culturalmente condicionada, pero lo que dice la Palabra es claro. Negando esto, ellos no sólo pierden la Palabra de Dios, sino también la vida eterna (Ap. 22:18-19).</p>
<p>Además del hecho que todo hombre es pecador y corrompe la Palabra de Dios para sus propios fines, somos tan corruptos y depravados que no podríamos entender el mensaje de Dios si Él nos hubiera dejado sólo su Palabra hablada, sea a través de ángeles, profetas o directamente. Nosotros seguramente no hubiéramos entendido y corrompido la Palabra hablada.</p>
<p>Nosotros no podríamos ni recordar lo que Dios ha dicho si él no nos hubiera dejado su Palabra de forma escrita. ¿Quién de nosotros recuerda perfectamente el sermón que escuchó el domingo pasado? ¿O quién puede tener certeza absoluta de que escuchó y recuerda correctamente? Pregunte a dos testigos de lo que alguien ha dicho y casi siempre usted obtendrá dos versiones diferentes de lo que se ha dicho.</p>
<p>También hay muchas cosas que Dios ha dicho que no nos sientan bien – cosas que no nos gusta considerar u oír. Siempre está la posibilidad de que nosotros las saquemos de nuestra mente y las olvidemos, como hacemos tan a menudo, o que nuestro oír sea coloreado o interpretado por nuestra debilidad y pecado. Que el hombre haga esto con la Escritura es prueba de lo que ellos y nosotros ciertamente hacemos con la Palabra hablada.</p>
<p>En su voluntad y misericordia, por lo tanto, Dios nos ha dado su Palabra escrita, para que no podamos decir que nunca la escuchamos o que lo hicimos incorrectamente. Nosotros debemos, entonces, tener la más alta consideración por la Palabra escrita y no buscar en ninguna otra parte el conocimiento de Dios y su voluntad.</p>
<h3>La Suficiencia de la Escritura</h3>
<p>¿Has pensado alguna vez que tu fe sería mucho más fuerte y que tu vida más santa si hubieras podido caminar con Jesús como lo hicieron los apóstoles – si hubieras podido ver sus milagros, escuchar sus enseñanzas y seguirlo alrededor de Galileo y Judea? Pedro nos dice no debemos pensar así cuando el llama a la Escritura “la palabra profética más segura” (2 Pe. 1:19). Nosotros tenemos algo mejor y más seguro que lo que los apóstoles tenían quienes vieron con sus propios ojos su majestad (1:16). ¡Piense en eso! ¿Puedes imaginar una declaración más poderosa del valor y suficiencia de la Escritura?</p>
<p>Veamos lo que Pedro dice. En 2 Pedro 1:16-18 él está hablando de la transfiguración de Cristo. No mucho antes de su muerte Él fue “transfigurado” en una montaña en Galilea. Puedes encontrar la historia en Mateo 17:1-8, Marcos 9:2-8 y Lucas 9:28-39. Los tres discípulos que estaban ahí – Pedro, Jacobo y Juan – no sólo vieron a Jesús, Moisés y Elías, sino que ellos también escucharon la voz de Dios mismo testificando de Jesús. Es más, ellos vieron a Jesús en su gloria celestial, como lo veremos cuando Él venga nuevamente. Es por eso que Pedro habla en el versículo 16 de dar a conocer su “poder y venida.” ¿Qué puede ser mejor que eso?</p>
<p>Pedro sabía que nosotros podríamos pensar así. Él sabía que nosotros podríamos preguntar “¿Y qué pasa con nosotros? ¿Cómo podemos saber y estar seguros? Nosotros no lo vimos. Nosotros no vimos su majestad.” Pedro responde esas preguntas incluso antes de que fueran hechas cuando nos dice que la Escritura es la palabra profética más segura. Es más segura que ser un testigo. Eso es parte de lo que llamamos suficiencia de la Escritura. En la Escritura encontramos todo lo necesario para nuestra fe y vida.</p>
<p>¿Sabes por qué la Escritura es la palabra más segura? Pedro explica eso, también, hablando acerca de la inspiración de la Escritura: “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). En otras palabras, la Escritura no fue escrita porque los autores de varios libros querían escribirla. Ellos no fueron quienes, finalmente, decidieron qué y cómo escribir. En todos sus recuerdos, consulta de fuentes, escritura, edición el Espíritu Santo fue quien los movió. Eso es lo que la palabra traducida “inspiró” realmente significa. ¡Ellos fueron movidos! El real autor de la Escritura es el Espíritu Santo.</p>
<p>El resultado es que la Escritura es una luz brillando en la oscuridad. Este mundo es la tierra de la sombra de muerte, una tierra oscurecida por la ira de Dios (Is. 9:2,19). La Escritura  nos dice que no habrá noche en el nuevo cielo y nueva tierra, pero en esta tierra no hay día. Desde un punto de vista espiritual, en este mundo todo es oscuridad. Sólo hay, eternamente, noche. Y alrededor de nosotros la oscuridad se va haciendo más profunda en estos últimos días. En aquella oscuridad la luz de la Escritura brilla, y hasta que Cristo, el lucero de la mañana, vuelva, será la única luz que tenemos.</p>
<p>Guardemos, por lo tanto, la Biblia. Esta luz no brilla cuando está cubierta o encerrada. Léala diariamente. Estúdiela con la oración que Dios hará que esa luz brille en su corazón. Medite en esas preciosas verdades. Síguela como la luz que ilumina la senda de tu vida.</p>
<h3>La Inspiración de la Escritura</h3>
<p>En una forma, la doctrina de la inspiración divina de la Escritura es la más importante de todas las doctrinas. Cualquier otra doctrina y toda instrucción sobre piedad y santidad viene de la Escritura. Sin la Escritura no podemos conocer de Dios ni de Jesucristo a quien Él envió, a quien conocer es vida eterna. Todo lo que Dios revela de sí mismo en Cristo está ahí. Sin la Escritura no podemos saber cómo agradar a Dios. La Escritura es nuestra única guía para la santidad. Si la Escritura no es inspirada por Dios lo perdemos todo.</p>
<p>Encontramos la doctrina de la inspiración en 2 Timoteo 3:15-17. Ahí Dios dice de su Palabra que es “Soplada por Dios” (las palabras inspirada por Dios son la traducción de una palabra griega que significa “soplada por Dios”). Esta es una manera muy llamativa de decir que la Palabra es la obra del Espíritu de Dios (“soplar” y “Espíritu” son la misma palabra en griego), y que, por lo tanto, la Palabra es del discurso de la propia boca de Dios.</p>
<p>Ya que la Escritura es el soplar de Dios, ella debe ser perfecta y sin error. Hablar contra la Escritura es hablar contra Dios mismo. Cuando leemos la Biblia, oímos la dulce voz de Dios y olemos el dulce soplo de aquel cuyos labios son “como lirios que destilan mirra fragante” (Cantares 5.13). ¿Quién se atreve, entonces, a ser crítico?</p>
<p>La Escritura, en 2 Timoteo 3, no sólo enseña la inspiración, también enseña la inspiración plenaria. La palabra plenaria significa “llena” o “completa” y se refiere al hecho de que la Escritura es inspirada en todas sus partes, en todos los diferentes tipos de literatura que contiene y en todas las cosas de las cuales habla. No sólo en sus doctrinas sino también en geografía, historia, ciencia, cultura y vida, ella es soplada por Dios y por eso perfecta e infalible. Incluso su gramática es soplada por Dios, esa es la razón por la cual debemos insistir en una traducción cuidadosa de la Escritura y no estar satisfechos con algo menor.</p>
<p>Debido a que la Escritura es completamente inspirada ella es útil en cuatro aspectos: enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (vv.15-17). Sin hablar en detalle de cada uno de ellos, sólo apuntaré que hay una hermosa perfección ahí. Las Escrituras son útiles para todo lo que necesitamos para la salvación. Ellas nos muestran el camino para la salvación (el sentido básico de enseñanza o doctrina). Ellas traen a nosotros el convencimiento de pecado (redarguyen), sin lo cual nunca reconoceríamos nuestra necesidad de Cristo y su cruz. Ellas nos mantienen en el camino por medio de la corrección, restaurándonos cuando estamos débiles o errantes. Ellas también nos disciplinan en el camino (la palabra instrucción es la misma palabra que es traducida como “disciplina” en Efesios 6:4). Ellas nos guían a la madurez espiritual, perfección y gloria en Cristo. ¡No se necesita nada más en la vida cristiana! Las Escrituras son útiles para hacernos “sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (v. 15).</p>
<p>¿Qué más podemos pedir? Recibamos, entonces, la Escritura inspirada por Dios y usémosla como corresponde.</p>
<h3>La Inspiración Plenaria de las Escrituras</h3>
<p>Cómo ya sabemos, la palabra plenaria significa “completa.” Cuando hablamos de inspiración plenaria, entonces, enfatizamos el hecho de que la Escritura es totalmente inspirada.</p>
<p>Es una verdad que necesita ser enfatizada hoy debido a que hay muchos quienes, diciendo creer en la inspiración de la Escritura, niegan que toda ella sea inspirada. Quizás ellos no aceptan la historia de la creación en Génesis 1-3, o lo que Pablo dice del lugar de la mujer en la iglesia, o el testimonio de Romanos 9 sobre la soberanía, la doble predestinación. Quizás ellos piensan que la Escritura es inerrante en materia de doctrina y salvación pero no en materia de geografía, historia natural, ciencia e historia. Ellos no creen que toda la Escritura es inspirada.</p>
<p>Una vez más afirmamos que creemos en la inspiración plenaria, lo que quiere decir varias cosas:</p>
<p>Primero, inspiración plenaria significa que todos los libros de la Escritura (y no otros) son inspirados por Dios. No hay ninguno que tenga menor autoridad o que se necesite menos que los otros.</p>
<p>Segundo, significa que la Escritura es inspirada en los diferentes tipos de estilo literario en cual fue escrito. Historia, poesía, epístolas, profecías: todas son “inspiradas por Dios y útil” (2 Tim. 3:16).</p>
<p>Tercero, inspiración plenaria significa que la Escritura es inspirada también en materia de ciencia, historia natural, historia y geografía. Es más, hay algunos extraordinarios ejemplos de esto. La Escritura siempre ha afirmado, por ejemplo, que la tierra es redonda, incluso cuando el hombre no creía que fuera así (Is. 40:22). Se menciona el ciclo del agua antes que fuera entendido por la ciencia (Sal. 104:5-13). La creencia que Dios es el inspirador de la Escritura y el gran Creador hace inaceptable alguna posibilidad de que la Escritura pueda ser incorrecta, incluso en sus pequeños y más insignificantes detalles.</p>
<p>Cuarto, significa que la Escritura es totalmente inspirada en todo lo que incumbe a nuestra vida. No hay mandamiento y requerimiento en la Escritura que esté fuera de tiempo o culturalmente condicionado. Aunque haya sido dada a través de hombres, toda la Escritura viene del Dios eterno y no puede ponerse a un lado como si no tuviera aplicación para nosotros.</p>
<p>Quinto, inspiración plenaria significa que incluso la gramática, el vocabulario y la sintaxis son inspirados. Se hace una diferencia en que Dios dijo semilla y no semillas en Génesis 17:7 (ver Gálatas 3:16). Se hace una diferencia en que somos justificados por fe o a través de la fe pero no debido a la fe. Cada letra, cada palabra y cada oración es importante y debe ser cuidadosamente traducida. Debido a la inspiración plenaria no aceptamos paráfrasis de la Escritura, tampoco las versiones que tienen un compromiso entre una traducción exacta y paráfrasis, como la Nueva Versión Internacional (NVI).</p>
<p>Nuestra fe en la inspiración plenaria es probada, sólo recibimos esta enseñanza cuando de los labios para afuera o recibimos la Escritura como la infalible Palabra de Dios en todas las cosas, sin dudas, sin ponerla de lado, sino sometiéndonos, obedeciendo y creyendo en todas las cosas que Dios ha dicho y hecho aún cuando todo el mundo esté contra nosotros.</p>
<h3>La Inspiración Verbal de la Escritura</h3>
<p>La doctrina de la inspiración verbal está íntimamente relacionada con la doctrina de la inspiración plenaria. Esta enfatiza que las palabras de la Escritura son inspiradas por Dios. La Escritura no es sólo la Palabra de Dios, también es las palabras de Dios.</p>
<p>Nuevamente enseñamos y enfatizamos esto en contra de aquellos que piadosamente afirman que la Escritura es inspirada en sus enseñanzas y doctrinas pero no en palabras y detalles. Tal enseñanza es, por supuesto, simplemente un sin sentido, ya que es imposible que la Escritura sea la inspirada Palabra de Dios en sus enseñanzas y pensamientos si las palabras en las cuales aquellas enseñanzas son dadas nos son ellas mismas inspiradas e infalibles.</p>
<p>La creencia en la inspiración verbal hace que nosotros, como cristianos que hablan inglés, seamos fuertes defensores de la versión King James (Autorizada). Una importante característica de esta versión, encontrada en pocas versiones modernas, es que ella pone en cursivas aquellas palabras que no son encontradas en los originales hebreos y griegos, mostrando lo mejor posible a aquellos que no pueden leer hebreo o griego cuales son las palabras de la Escritura. Puede ser necesario agregar palabras con el objetivo de obtener una buena traducción a nuestros lenguajes, pero aquellos que leen deben saber que las palabras en cursivas fueron agregadas por hombres y no, de hecho, habladas por Dios.</p>
<p>La doctrina de la inspiración verbal se encuentra en pasajes de la Escritura tales como Salmos 12:6, Proverbios 30:5 y Apocalipsis 22:18-19; también hay otros pasajes de la Escritura que se refieren a las palabras que Dios ha hablado y causado a ser escritas (Salmos 50:17; Salmos 119:130).</p>
<p>Hay notables ejemplos en la Escritura de la importancia de esta doctrina – del hecho de que las palabras exactas de Dios son importantes. En algunos casos las elecciones de palabras crean enormes diferencias.</p>
<p>Si Génesis 17:7 dijera descendencias y no descendencia, sólo la diferencia entre singular y plural, no podría ser una profecía sobre Cristo (ver Gálatas 3:16). Esta referencia a Cristo se pierde completamente en algunas versiones modernas.</p>
<p>A veces las palabras en el idioma original hace difícil entender el pasaje, como en hebreos 11:11. La Escritura dice que Sara recibió fuerza para concebir. La palabra griega es ordinariamente usada para el masculino y es traducida comúnmente como “engendrar” o “generar”. Ya que esa es la palabra que usa la Escritura, nuestra única obligación es entender por qué la Escritura usa aquella palabra, y no cambiar el pasaje, como lo hace la NVI, para ponerlo en línea con nuestro pensamiento. La NVI dice que Abraham  fue capacitado para ser padre, aún cuando Abraham no es mencionado en el versículo. Tales cambios, así hay muchos en la NVI, son una negación de la inspiración verbal.</p>
<p>Hay muchos más  ejemplos de lo mismo, pero el punto para nosotros es que necesitamos escuchar cuidadosamente lo que Dios dice. Estar satisfecho con haber obtenido lo esencial del texto, la importancia general de lo que Dios está diciendo, no basta. Debemos estar seguros de que lo hemos oído, creído y obedecido exactamente y en detalle. Si Él ha tomado el cuidado de revelarse, hablándonos por medio de la Palabra escrita, ¿quiénes somos nosotros para no tener cuidado al oír, obedecer y creer que cada palabra de Dios es pura? (Salmos 12:6).</p>
<h3>La Inspiración Orgánica de la Escritura</h3>
<p>Hay muchos que tropiezan en el hecho de que la Escritura fue dada a través del hombre. Debido a que esto es así, ellos piensan que hay un elemento humano en la Escritura y no pueden creer la verdad que la Escritura es total y completamente la Palabra de Dios, sin error – que no hay contradicción, imperfección, faltas ni nada en la Escritura que pueda ser atribuido a ideas humanas.</p>
<p>No negamos que la Escritura fue dada a través del hombre. Pero es tan poco importante que en veinte de sesenta y seis libros de la Biblia no conocemos su autor humano. Incluso donde conocemos al autor humano, sin embargo, la verdad de la inspiración orgánica se mantiene.</p>
<p>Inspiración orgánica significa que la inspiración de un libro comenzó mucho antes de que cualquier libro fuera escrito. Para tomar el libro de Eclesiastés como un ejemplo, la inspiración orgánica significa que Dios comenzó el trabajo de inspiración de ese libro no al mover a Salomón a escribirlo (2 Pedro 1:21) sino que al preparar todas las circunstancias bajo las cuales Salomón escribiría, y al preparar a Salomón mismo como autor.</p>
<p>Dios comenzó  la inspiración de Eclesiastés cuando cientos o miles de años antes, cuando Él fijó las circunstancias de la historia de forma que todas las cosas en Israel y entre las naciones fueran tal como Salomón debía encontrarlas para escribir el libro. Dios comenzó la inspiración de Eclesiastés cuando cientos de años antes Él estableció la nación judía y las doce tribus, una de las cuales fue la tribu de Judá, que luego incluyó la familia de Isaí. Dios estaba preparando todo para aquel libro cuando David se transformó en rey y estableció la dinastía para que Salomón fuera rey después de él. Dios estaba preparando todo para el libro cuando David vio a Betsabé bañándose y cometió adulterio con ella y cometió el asesinato de su marido para casarse con ella.</p>
<p>Dios fijó todas las circunstancias de la vida de Salomón de tal manera que  él no fuera sólo el hombre más sabio de la historia, exceptuando a Cristo, sino también uno que cayó en uno de los pecados más graves. Es así que el libro de Eclesiastés, cuando fue escrito, fue el testimonio del arrepentimiento de Salomón y de la vanidad de la vida sin Dios.</p>
<p>En última instancia, por supuesto, la doctrina de la inspiración orgánica nos lleva hacia los consejos de la eternidad y al hecho de que no hay nada que ocurra, a lo largo de la historia del mundo, que no ha sido soberanamente ordenado por Dios y traído a existencia a través de su soberano e irresistible poder. No más que nosotros, trazando nuestra salvación hasta el decreto eterno de Dios, podemos clamar ser los autores de nuestra salvación, incluso cuando nos hemos arrepentido, creído y obedecido, Salomón podría clamar ser el real autor de Eclesiastés, aunque él escribió las palabras y las escribió usando su propia experiencia. Es el Dios soberano, que decreta eterna y soberanamente y su Espíritu quien, a través de la Palabra viviente,  es el autor de nuestra salvación y del libro por la cual se hace conocida a nosotros. ¡Que gran Dios! ¡Que libro maravilloso!</p>
<h3>La Infalibilidad de la Escritura</h3>
<p>Ya que la Escritura es la Palabra de Dios, es también perfecta. Encontrar errores en la Escritura es encontrar errores en Dios. Aceptar la Escritura como algo menos que infalible es negar la inmutabilidad y soberanía de Dios.</p>
<p>Juan 10:35 enseña claramente la infalibilidad de la Escritura. En aquel versículo Jesús dice “la Escritura no puede ser quebrantada.” Él usa el singular, Escritura, para mostrar que la Biblia es la única Palabra de Dios, que fue dada a través de muchos hombres y en distintos tiempos. Porque es única, cualquier intento de falsear la Escritura es un intento de destruirla. Nadie puede quitar partes de ella o negar que ella es siempre verdad sin tener ningún error.</p>
<p>Es interesante que Jesús no sólo dice que no podemos quebrantar la Escritura, sino que ella no puede ser quebrantada. Él quiere decir que todos los esfuerzos del hombre de encontrar errores en la Escritura son en vano. Ellos están, cuando encuentran faltas en la Escritura, consultando contra Dios y contra su Ungido, y el que mora en los cielos se burlará de ellos (Salmo 2:2-4). Ellos, no la Escritura, son quebrantados en la inquebrantable Palabra de Dios cuando claman encontrar falta en las palabras o enseñanzas de la Escritura, por tales esfuerzos ellos estarán bajo el juicio de Dios.</p>
<p>El contexto de Juan 10:35 es importante, también, donde Jesús cita el Antiguo Testamento para apoyar que Él es Dios. Él usa el Salmo 82:6, el que llama dioses a los gobernadores. Él dice que si ellos pueden ser llamados dioses, entonces más aún Él que es santificado y enviado por el padre al mundo no puede ser acusado de blasfemia cuando dice “Hijo de Dios soy.” Sin entrar a la cuestión de cómo los gobernadores pueden ser llamados dioses, debemos reparar en que esta es una declaración extraordinaria. Nosotros no debemos osar a decir si eso no hubiera estado en la Escritura, e incluso lo podríamos encontrar difícil de entender. Jesús asume que esa declaración debe ser verdadera y una guía inefable simplemente debido a que se encuentra en la Escritura. Sólo la forma en que Él cita y usa la Escritura es una gran lección para nosotros sobre este tema, “La Escritura no puede ser quebrantada.”</p>
<p>Es significante, también, que Jesús se refiere a estas palabras del salmo 82 como “ley”. Él quiere decir que toda la Escritura, debido a que ella es la inefable Palabra de Dios, es la regla divina para nuestra vida. No hay nada en la Escritura más que la voluntad de Dios para nosotros, tampoco hay ningún consejo que necesitemos que no se encuentre en la Escritura. Historia, poemas, profecías, cartas – todas son la ley de Dios para nosotros. Esta es quizás el punto más importante de todo. Esto no es sólo para decir que la Escritura es infalible e inerrante. Nosotros debemos inclinarnos hacia ella, someternos a sus enseñanzas en cada punto y recibirla como siervos obedientes y deseosos de Dios. De otra forma, nuestra confesión de la inspiración e infalibilidad es mera hipocresía.</p>
<p>¿Crees que la Biblia es infalible? Entonces hazte la siguiente pregunta: ¿Es la Escritura la ley de Dios para mí en todo lo que creo y hago?</p>
<h3>La Autoridad de la Escritura</h3>
<p>Ya que la Escritura es la inspirada e infalible Palabra de Dios tiene suprema autoridad. No existe autoridad humana que sea más grande, ninguna regla humana que pueda sustituir esta regla y ninguna enseñanza humana puede contradecir lo que ella enseña.</p>
<p>Ella tiene autoridad en todo tipo de enseñanza. Esto es implicado en 2 Timoteo 3:16, donde la enseñanza es mencionada primero. En aquel pasaje la autoridad de la Escritura no es lo enfatizado sino su utilidad. Debemos entender, sin embargo, que la Escritura es útil debido a que ella tiene autoridad: su enseñanza es siempre la “última palabra” en cualquier materia, especialmente en materia de doctrina.</p>
<p>También tiene la misma autoridad en todos los asuntos de práctica y vida Cristiana. El hecho de que haya sido escrita miles de años atrás, en diferentes culturas y para diferentes personas, no hace diferencia alguna. Debido a que es la Palabra de Dios mismo, quien conoce el final desde el principio y quien no cambia, las circunstancias cambiantes de la vida en este mundo no destruyen la autoridad de nada de lo que dice la Escritura.</p>
<p>El hecho de que Pablo haya escrito sobre el rol de la mujer en la casa y la iglesia en una cultura diferente no quiere decir que lo que él dijo sea inválido. No es Pablo quien lo dijo, sino Dios mismo.</p>
<p>De hecho, es una razón de asombro para aquellos que creen en la inspiración de la Escritura el ver cuán a menudo la Escritura, como la Palabra del Dios eterno, anticipa las falsas enseñanzas y prácticas de hoy.  Un buen ejemplo de esto se encuentra en 2 Pedro 3:1-7, donde la teoría de la evolución es destruida por el repudio bíblico del uniformitarianismo, que asume que todas las cosas continúan igual desde el comienzo de los tiempos.</p>
<p>La autoridad de la Escritura es suprema incluso en materia de historia, geografía, ciencia, o cualquier otra disciplina académica donde ella dice algo. No sólo tiene autoridad en el área de la teología y la vida cristiana. Su autoridad es tan grande que el creyente debe aceptarla incluso cuando ella dice algo que está contra lo que dice la ciencia.</p>
<p>Debemos entender que la autoridad de la Escritura es la autoridad de Dios mismo. Decir que la Escritura es la Palabra de Dios es decir que ella tiene toda autoridad. Negarla es negar a Dios; contradecirla es contradecir a Dios mismo.</p>
<p>Nadie puede decir que acepta la autoridad de la Escritura en un punto y la rechaza en otro. No puede decir que acepta lo que dijo que Jesús pero no la creación. Todo es la Palabra de Dios, y toda ella es coronada con la autoridad de Dios. Dios y su discurso no pueden ser aceptados o rechazados a voluntad. Su Palabra no puede ser quebrantada (Juan 10:35).</p>
<p>Una cosa es confesar la autoridad de la Escritura; sin embargo, es otra cosa es inclinarse a ella. En cada aspecto de nuestra vida Cristiana, nuestra sumisión a la Escritura es probada. No es fácil someterse a los mandamientos de la Escritura cuando ellos interfieren con nuestros deseos, o a la enseñanza de la Escritura cuando ella contra a toda inclinación carnal, como usualmente lo hace.</p>
<p>Sólo obedecemos por gracia. Dios, quien dio la Escritura, también da  la gracia necesaria. Con Agustín decimos “Da lo que Tú mandes, y manda lo que quieras”.</p>
<h3>La interpretación de la Escritura</h3>
<p>Ya que la Escritura es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo  su autor, nadie tiene el derecho de interpretarla. La gente suele hablar como si ellos tuvieran ese derecho. Ellos hablan de “mi interpretación” o de alguien más. Eso está mal (2 Pedro 1:20). Incluso en la controversia siempre hay sólo una interpretación de la Escritura, y esa es la propia interpretación de la Escritura de sí misma. Esa interpretación es de Dios, no del hombre.</p>
<p>Uno de los grandes principios de la Reforma fue el principio que dice que la Escritura se interpreta a sí misma. Aunque muchos se sientan extrañados, deber ser así, sólo el autor mismo, el Espíritu Santo de Dios, tiene el derecho y el poder de decirnos el significado. Mi propia interpretación es nada. Sólo la interpretación de Dios importa.</p>
<p>Esto se encuentra en 2 Pedro 1:20-21, donde claramente se afirma que la Escritura no es de interpretación privada. Esta afirmación parece estar un poco fuera de lugar a primera vista, porque el énfasis no está en la interpretación, sino en la inspiración. Sin embargo, la doctrina de la inspiración, como es encontrada en esos versículos, la tiene como su aplicación: nadie sino Dios mismo, quien inspiró la Palabra, tiene el derecho de interpretarla.</p>
<p>El Espíritu Santo interpreta la Escritura, pero no de una forma mística – revelando misteriosa y secretamente el significado de la Escritura a algunos en una revelación privada. Está mal decir “Dios me mostró”, “Dios me dijo”  o me “Dios me reveló” tal cosa. Eso, también, es negar la Escritura, no sólo su suficiencia, como ya hemos visto, sino que también su inspiración. La persona que dice esas cosas está diciendo que él tiene una interpretación de la Escritura que Dios le ha dado privadamente, separada de la Escritura misma. La correcta interpretación de la Escritura es dada cuando la Escritura es comprada consigo misma.</p>
<p>Por ejemplo, si deseamos determinar el significado de una palabra en la Escritura, quizás la palabra bautismo, debemos mirar los diferentes pasajes en los cuales la palabra es usada y el contexto de cada pasaje para así determinar que significa la palabra en la Escritura y cómo la Escritura la usa. La correcta interpretación de la Escritura, por lo tanto, requiere un cuidadoso estudio para que podamos aprender de ella misma lo que quiere decir. La persona que piensa que puede ir a un pasaje de la Escritura y entenderlo sin estudio es muy necia y orgullosa.</p>
<p>Debemos ser cuidadosos, por lo tanto, de no imponer nuestras ideas a la Escritura, sino humildemente y en oración recibir lo que ella dice. Aprender la correcta interpretación de la Escritura requiere gracia, sumisión y oración.</p>
<p>No hay nadie, ni ministros del evangelio, que pueda afirmar estar sobre la Escritura. Cada interpretación, cada credo, cada sermón, puede ser y debe ser sujeta al riguroso escrutinio de la luz de lo que la Palabra de Dios dice, exactamente porque nadie tiene el derecho privado de interpretar la Escritura. Por esta razón, incluso la predicación de los apóstoles estaba sujeta a cuidadoso examen y crítica (Hechos 17:10-11). Incluso aquella predicación, así como cualquier otra, debe conformarse a la interpretación del Espíritu de su Palabra.</p>
<p>Que Dios nos de la gracia necesaria – mucha gracia – para buscar y encontrar la única interpretación y que le prestemos atención (Hebreos 2:1).</p>
<h3>La Unidad de la Escritura</h3>
<p>Ya que la Escritura es la Palabra de Dios y tiene un autor, ella también es una. Dios no habló con sesenta y seis voces diferentes. Él no puede, porque Él mismo es uno en poder, en propósito, y en ser. Debido a que es uno, su Palabra y revelación también es una.</p>
<p>Que la Escritura es de suma importancia. Por esta razón la Escritura no se puede contradecir consigo misma. Un libro no puede diferir de otro, ni el Antiguo Testamento del Nuevo. La Escritura no puede enseñar una cosa en el Antiguo Testamento y algo opuesto en el Nuevo, ni un autor humano puede diferir de otro.</p>
<p>Está mal, por lo tanto, hablar de la “teología de Pablo,” como algunos hacen, sugiriendo que esta difiere de la teología de Jesús o la teología de Pedro. Nadie puede sugerir que Jesús tuvo una visión diferente de Moisés, Pablo o Juan sobre algunas cosas, tales como el divorcio o el lugar de la mujer en la iglesia.</p>
<p>La doctrina de la unidad de la Escritura es especialmente importante contra el dispensacionalismo, quien no ve unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre Israel y la Iglesia. Incluso los bautistas enseñan que el pacto con Israel es un pacto fundamentalmente diferente y que el pacto de Dios con la iglesia es una negación de la unidad de la Escritura. La Escritura en un libro y no puede enseñan dos o más pactos diferentes y en conflicto.</p>
<p>Si la Escritura es una, no pueden haber revelaciones diferentes, diferentes pactos, diferentes pueblos de Dios o diferentes formas de salvación. Nuestra objeción a la enseñanza del dispensacionalismo y del bautismo de creyentes no está sólo basada en los pasajes que desaprueban esas enseñanzas en específicas de esos grupos sino también en los pasajes que enseñan que la Escritura es una y no puede ser quebrantada (Juan 10:35).</p>
<p>La noción de que el Antiguo Testamento no es autoritativo para los creyentes del Nuevo Testamento excepto cuando su enseñanza es confirmada en el Nuevo Testamento es una negación de la unidad de la Escritura. Lo que está escrito en el Antiguo Testamento también fue escritos para nosotros los creyentes del Nuevo (1 Cor. 10:11).</p>
<p>La unidad de la Escritura, como Jesús nos recuerda en Juan 10:35, está en sí misma. Toda ella es, desde el principio hasta el final, la revelación de Jesucristo como Salvador y de la gracia de Dios que es revelada en Él. Como Spurgeon dijo “Donde sea que cortes la Escritura fluirá de ella la sangre del Cordero.” Encontrar a Cristo en cada pasaje debe ser nuestro objetivo y al hacerlo así, ciertamente encontraremos que la Escritura habla con una voz.</p>
<p>La doctrina de la unidad de la Escritura no solo es importante para la defensa contra otras enseñanzas sino también para el estudio de la Escritura. Si la Escritura es una, ningún pasaje puede ser estudiado, leído o incluso citado aislado del resto de la Palabra. Nada de lo que pensemos o digamos de la Palabra de Dios puede contradecir a otra cosa. Esto significa, por supuesto, que debemos estar ocupados con la Escritura para que la conozcamos del principio al final y estemos rigurosamente familiarizados con su enseñanza.</p>
<p>La doctrina de la unidad de la Escritura significa, entonces, que la Escritura es importante y necesaria, que ninguna parte puede ser dejarse de lado. Debemos conocer, leer, estudiar, aprender y honrarla completamente. ¿Lo haces?</p>
<h3>La Perspicuidad de la Escritura</h3>
<p>Quizás ya hayas escuchado hablar de la perspicuidad de la Escritura y te hayas sorprendido con lo que ello significa. Significa que la Escritura es clara y fácilmente entendida.</p>
<p>La perspicuidad es parte del milagro de la Escritura, especialmente porque ella revela a Dios. Él, el Dios infinito y eterno, no sólo desea revelarse a nosotros, sino que lo hace claramente, es una gran noticia.</p>
<p>No negamos, por supuesto, que hay pasajes difíciles en la Escritura, incluso hay libros difíciles. La Biblia misma nos enseña esto (Salmos 78:2; 2 Pedro 3:16). Sin embargo, creemos que cada doctrina de la fe, y todas las cosas necesarias para la gloria de Dios y nuestra salvación, son claramente establecidas.</p>
<p>El Salmo 119:105 enseña la perspicuidad: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” La Escritura no podría ser llamada luz si ella no fuera clara, este versículo dice que es una luz  para nuestro camino, esto es, para toda nuestra vida. Es una guía segura y confiable que nos acompaña toda la vida en el camino a la gloria.</p>
<p>Ya que la Escritura es clara, ella puede ser entendida incluso por quienes no tienen mayor instrucción y por niños. No puede, por lo tanto, ser alejada de ellos. Ella debe ser traducida al lenguaje de cada persona a quien va el evangelio de forma que ellos puedan leerla y tener esa luz con ellos siempre.</p>
<p>Hay muchas cosas que debemos entender, sin embargo, sobre la perspicuidad de la Escritura, para no caer en el error.</p>
<p>Primero, debido hay que hay pasajes difíciles, debemos interpretarlos a la luz de los pasajes que hablan más claramente. Ninguna interpretación de un pasaje difícil, por ejemplo, debe contradecir cualquier doctrina importante de la Escritura o cualquier regla de vida agradecida que es claramente enseñada.</p>
<p>Segundo, la Escritura sólo es clara para los creyentes. El impío no puede entender la Escritura, debido a que la Escritura son las cosas de Dios, y ellas son espiritualmente discernidas (1 Cor. 2:14). Debemos recordar esto cuando hablamos con alguien que niega verdades tan importantes en la Escritura como la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Cuando tales personas no pueden ver en la Escritura que Jesús es Dios no debemos comenzar a dudar de que la Escritura enseñe claramente esa importante verdad. El problema no está en la Escritura. El problema está en la mente y corazón de la persona. Antes de que alguien pueda entender cualquier cosa que la Escritura enseñe, su corazón debe ser abierto y su mente iluminada por el Espíritu Santo. Sin aquello, los versículos, la lógica y los argumentos son inútiles.</p>
<p>Ya que la Escritura es la clara luz de la revelación de Dios, debemos seguir esa luz. La advertencia y la promesa de 1 Juan 1:6-7 son para nosotros: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”</p>
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		<title>¿Murió Cristo por ti?</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2009 02:22:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Probablemente alguien te ha dicho que Dios te ama y que Cristo murió por ti. Entonces quizás hayas pensado que las cosas no pueden ser tan malas. Verdad, la Biblia habla del castigo de aquellos que no creen en Cristo, pero si Dios ama a todo el mundo y Cristo murió por todo el mundo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Probablemente alguien te ha dicho que Dios te ama y que Cristo murió por ti. Entonces quizás hayas pensado que las cosas no pueden ser tan malas. Verdad, la Biblia habla del castigo de aquellos que no creen en Cristo, pero si Dios ama a todo el mundo y Cristo murió por todo el mundo, entonces no hay por qué preocuparse, ¿es así?</p>
<p><span id="more-162"></span></p>
<p>¿Sabes que no es necesariamente verdadero que Cristo murió por ti? La Biblia enseña muy claramente que Cristo no murió por todo el mundo, pero sólo por aquellos que les fueron dados por el Padre (por ejemplo, Juan 10:11; Efesios 5:25).</p>
<p>Cuando Cristo murió en la cruz hace mas de dos mil años, Él murió para pagar los pecados de aquellos que e Padre le había dado. Él tomó su lugar y murió porque Él estaba sufriendo el castigo de sus pecados.</p>
<p>Eso significa que si Cristo murió por ti, todos tus pecados son quitados y no hay más razones para que Dios esté enojado contigo o te castigue. Es maravilloso saber eso, ¿no lo es?</p>
<p>Pero si Cristo no murió por ti, entonces no tienes esperanza. Entonces estás condenado a sufrir el castigo de tus pecados. La historia del cómo Jesús sufrió y murió te mostrará lo que eso significa. Él fue dejado en tinieblas y fue abandonado por Dios. Si Jesús no murió por ti serás castigado por Dios eternamente.</p>
<p>Quizás tu no te des cuenta cuan terrible es aquello. La Biblia dice que el castigo del pecado son tinieblas eternas y un fuego que nunca es apagado. Es ser odiado por Dios eternamente y estar alejado de su presencia (Mateo 13:49-50; 25:30, 46).</p>
<p>La única maneta de ser liberado de tal castigo es por la muerte de Jesús en la cruz. Sólo si Jesús sufrió tu castigo tú serás salvo de él.</p>
<p>¿Pero cómo saber si Cristo murió por ti? ¿Cómo se puede saber?</p>
<p>Hay tres cosas que serán verdad si Cristo murió por ti.</p>
<p>Primero, te darás cuenta que eres un pecador y te arrepentirás ante Dios por toda la iniquidad que has cometido contra Él y contra otros. La Biblia lo llama arrepentimiento.</p>
<p>Segundo, tú vas a querer que Jesús sea tu Salvador y, por la gracia de Dios, confiarás en Él. Creerás que Él es el Hijo de Dios, que Él murió por los pecados, y (lo más maravilloso de todo) ¡que Él murió por ti también!</p>
<p>Tercero, buscarás vivir una nueva vida de obediencia al Dios trino-una vida que muestra verdadera gratitud hacia Él por aquella hermosa salvación.</p>
<p>La Biblia, por lo tanto, te ordena, como a todos los demás, que te arrepientas de tus pecados y creas en el Señor Jesucristo e insiste en que obedezcas a Dios, no a tus deseos, en todas las cosas.</p>
<p>Nos gustaría que pensaras acerca de estas palabras de la Biblia:</p>
<p>Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios (Juan 3:17-18).</p>
<p><em>Traducido por: Marcelo Sánchez<br />
Título Original: <a href="http://www.cprf.co.uk/pamphlets/didChristdieforyou.htm">Did Christ Die for You?</a></em></p>
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		<title>La Fe y la Practica</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2009 02:21:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
				<category><![CDATA[español]]></category>

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		<description><![CDATA[LA FE Y LA PRÁCTICA DE LAS IGLESIAS PROTESTANTES REFORMADAS EN AMÉRICA Publicado por la Comisión de Misiones de las Iglesias Protestantes Reformadas en América La Palabra de Dios llama a los creyentes a estar &#8220;siempre preparados para dar una respuesta adecuada con mansedumbre y reverencia a cualquiera que os pida razón de la esperanza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>LA FE Y LA PRÁCTICA DE LAS IGLESIAS PROTESTANTES REFORMADAS EN AMÉRICA</h3>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Publicado por la Comisión de Misiones de las Iglesias Protestantes Reformadas en América</em></p>
<p>La Palabra de Dios llama a los creyentes a estar &#8220;siempre preparados para dar una respuesta adecuada con mansedumbre y reverencia a cualquiera que os pida razón de la esperanza que abrigáis&#8221; (1 Pedro 3:15).  En las Iglesias Protestantes Reformadas en América, tomamos muy en serio este llamado de la palabra de Dios.  En este folleto queremos dar razón de la esperanza que tenemos.  Lo haremos al explicar el origen de nuestras iglesias y su posición doctrinal básica.</p>
<p><span id="more-159"></span></p>
<h3>DATOS HISTÓRICOS</h3>
<p>Las Iglesias Protestantes Reformadas tuvieron su principio en 1924.  Sin embargo, nuestro linaje espiritual se remonta a los apóstoles, cuya doctrina es el fundamento de la iglesia cristiana, siendo Jesucristo la principal piedra del ángulo (Efesios 2:20).  La palabra &#8220;protestante&#8221; en el nombre &#8220;Protestante Reformada&#8221; indica una estrecha adherencia a la gran Reforma Protestante del siglo 16.  En aquel tiempo las iglesias protestantes o evangélicas se separaron de la Iglesia Católica Romana con el fin de preservar las verdades de la Palabra de Dios, verdades que habían sido redescubiertas y sacadas a luz por las labores de Martín Lutero y Juan Calvino.  La teología teocéntrica de la Reforma se extendió y se desarrolló en Europa con un poder que únicamente pueda atribuirse a Dios.  En los Países Bajos se sistematizó esta teología en tres credos que suelen llamarse las Tres Fórmulas de Unidad de las Iglesias Reformadas.  Estas son La Confesión Belga (1561), El Catecismo de Heidelberg (1563) y Los Cánones de Dordt (1618-1619).  Las Iglesias Protestantes Reformadas se basan en la Palabra de Dios como ella se interpreta en estos tres credos.  De manera que estos tres credos, que son la confesión de las Iglesias Reformadas del pasado, son la herencia espiritual de nuestras iglesias.</p>
<p>Nuestra pequeña denominación eclesiástica tiene congregaciones en varias regiones, desde el Atlántico hasta el Pacífico y en Canadá.  Estas iglesias no solamente predican el evangelio en las congregaciones establecidas, mas también son diligentes en la obra misionera.  Enviamos misioneros a distintos puntos en nuestro país y aun hasta lugares tan distantes como Singapur y los Filipinas.  Mantenemos nuestro propio seminario para la preparación de pastores.  El seminario tiene un cuerpo docente de tres profesores de tiempo completo, los cuales tienen a su cargo un programa de estudio de cuatro años; además, ofrecen cursos de preparación para el seminario a nivel universitario.</p>
<h3>DOCTRINAS BÁSICAS</h3>
<p>A continuación un breve resumen de las verdades básicas de la Palabra infalible de Dios enseñadas en las Iglesias Protestantes Reformadas.  Nuestras iglesias se someten a aquella Palabra infalible y por la gracia de Dios se proponen mantenerse fieles a ella.  Se presenta este resumen para informar al lector interesado.  Esperamos que el lector tenga el deseo de conocernos mejor y que con nosotros desee seguir al Señor Jesucristo.</p>
<h3>LA DOCTRINA DE DIOS</h3>
<p>Creemos que hay solamente un Ser espiritual, quien es Dios (Deuteronomio 6:4).  El es el Dios de todas las perfecciones (por ejemplo; soberanía, omnipotencia, independencia).  Aunque Dios es uno en esencia, se distingue en tres Personas divinas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (Mateo 28:19; 1 Pedro 1:2).  Estas tres Personas de la divina Trinidad son distintas personas, y sin embargo en todos sus aspectos son coiguales, coeternas y coesenciales.  Toda nuestra salvación depende de la voluntad de este trino Dios y se cumple por su poder (Efesios 1:3-7).  Solo Dios merece toda adoración y honra.</p>
<p>LA BIBLIA</p>
<p>Creemos que Dios es conocido por medio de la creación y preservación del universo, por las cuales todos los hombres saben que Dios existe y que ellos tienen la obligación de servirle (Romanos 1:20).  Sin embargo, Dios se da a conocer clara y plenamente como el Dios de toda gracia en Cristo Jesús por medio de su santa Palabra, la Biblia, en la cual se revela todo lo que es necesario saber con respecto a Su gloria y nuestra salvación (2 Timoteo 3:15-17).  La Biblia es inspirada por el Espíritu Santo y por lo tanto es sin error y es nuestra única regla de fe y vida (2 Pedro 1:20, 21; Juan 5:39).</p>
<h3>CREACIÓN Y PROVIDENCIA</h3>
<p>Creemos que Dios creó el universo de la nada y todas las criaturas para su propia gloria (Apocalipsis 4:11).  Por el infinito poder y sabiduría de su providencia Dios todavía sostiene y gobierna todas las cosas hasta el fin determinado por él, de manera que nada acontece por suerte o casualidad (Hechos 17:24-28).  Su poder y bondad son tan grandes e incomprensibles que Él ordena y ejecuta su obra de una manera muy excelente y justa para que todas las cosas sirvan su propia gloria y la salvación de su pueblo escogido (Romanos 8:28; Efesios 1:10, 11).</p>
<p>EL HOMBRE Y SU CAÍDA EN EL PECADO</p>
<p>Creemos que Dios creó al hombre bueno y a su imagen y, por lo tanto, capaz de querer y hacer la voluntad de Dios (Génesis 1:27, 31).  Pero el hombre voluntariamente desobedeció a Dios, creyó la mentira del diablo, y por eso se hizo sujeto a la muerte (Génesis 2:7; Romanos 5:12; 6:23).  Como resultado, todos los seres humanos son concebidos y nacidos muertos en pecados y transgresiones (Salmo 51:5; Efesios 2:1, 2).  Esta es la verdad de la depravación total, que incluye tanto la culpa imputada como la corrupción heredada.  El hombre se ha privado de todos sus excelentes dones y se ha hecho totalmente incapaz de querer o hacer lo bueno y se inclina a toda maldad (Salmo 14:1; Romanos 8:7, 8; 1 Corintios 2:14; Efesios 2:1).</p>
<h3>LA DOCTRINA DE LA PREDESTINACIÓN</h3>
<p>Creemos que Dios ha elegido en Cristo de la totalidad de la raza humana un pueblo para sí mismo (Efesios 1:4-6, 11; Romanos 8:29, 30).  Esta elección se basa solamente en el beneplácito de Dios y en ningún sentido en obras humanas (2 Timoteo 1:9; Romanos 9:11).  Del propósito divino de la elección proceden todos los dones de la salvación, incluyendo la fe misma (Hechos 13:48; Efesios 2:8, 9).  Las Escrituras también enseñan muy claramente el decreto de la reprobación por la cual Dios destina a los no escogidos a la condenación eterna a causa de su propio pecado (Mateo 11:25-27; Romanos 9:11-13; 2 Tesalonicenses 2:11, 12; 1 Pedro 2:8; 2 Pedro 2:12).  La seguridad de ser un escogido de Dios obra la humillación ante Dios y la adoración agradecida de su misericordia.</p>
<h3>JESÚS EL CRISTO</h3>
<p>Creemos que nuestro muy misericordioso Dios, en concordancia con su propósito eterno de amor para con su pueblo, envió a su Hijo unigénito en nuestra carne, de manera que llegó a ser como nosotros en todo, exceptuando el pecado (Juan 1:14; 3:16, 17; 1 Timoteo 3:16).  Jesús, habiendo asumido nuestra naturaleza humana en la cual se había cometido el pecado, satisfizo la justicia de Dios en cuanto a nuestro pecado y culpa por su amargo sufrimiento y muerte (Hebreos 2:14-17; Gálatas 3:13).  Su muerte, una muerte en sentido completo, expió todos los pecados de todos los escogidos solamente, reconciliándolos a Dios en comunión y amistad eternas (Mateo 1:21; 2 Corintios 5:18).  Esta relación de amistad que Dios establece con su pueblo en Cristo es su pacto de gracia (Santiago 2:23; Génesis 17:7).</p>
<p>EL EVANGELIO</p>
<p>Creemos que el evangelio es la buena nueva de salvación en Jesucristo.  Cristo ha encomendado a su iglesia la tarea de predicar a toda criatura (Marcos 16:15).  Por medio de la predicación del evangelio Jesucristo mismo llama a los hombres al arrepentimiento y la fe (Lucas 10:16; Hechos 15:30; Efesios 4:21).  Y es por medio de la predicación del evangelio que Dios obra la fe en los escogidos y también fortalece y preserva esa fe.</p>
<h3>LA SALVACIÓN</h3>
<p>Creemos que la salvación que Cristo mereció se aplica a los escogidos de Dios por el Espíritu Santo y por medio de la predicación de la Palabra.  Dios no ofrece la salvación al pecador para ser aceptada o rechazada por su libre albedrío.  Pero Dios obra poderosamente su promesa en los escogidos.  El Espíritu Santo los regenera, haciéndolos capaces por la fe para participar en y gozar eternamente la comunión con Dios (Ezequiel 11:19; Juan 3:3, 8; 2 Corintios 2:14, 15).  Así el hombre escogido y regenerado es llevado por el Espíritu a un reconocimiento de su pecado y a la fe en Jesucristo como el único y perfecto Salvador (Hechos 13:48; 16:14).</p>
<p>La verdadera conversión es una sincera tristeza de corazón por el pecado y un apartar del pecado.  Es también un gozo sincero en Dios por medio de Jesucristo con amor y deleite para hacer la voluntad de Dios en toda buena obra (Salmo 51:3, 8, 17; Romanos 5:1, 2; 8:10, 11).</p>
<p>La fe es el don del Espíritu Santo de Cristo al creyente escogido (Efesios 2:8, 9; Hechos 16:14).  La fe es el lazo que une al escogido y regenerado hijo de Dios con Cristo; en el poder de esta fe el creyente recibe la verdad del evangelio, abraza a Cristo como su Salvador y recibe todas las bendiciones de la salvación (Juan 1:12; 15:4, 5).  Por esta fe en Cristo el creyente es justificado ante Dios aparte de las obras (Romanos 3:24; 8:33, 34; Gálatas 2:16).</p>
<p>El Espíritu Santo también santifica al creyente, haciéndole crecer en la gracia, en conocimiento, y en una vida de buenas obras.  Aunque el Espíritu Santo santifica irresistiblemente al pueblo de Dios en esta vida, no se alcanza la perfección hasta que el creyente entre en la gloria (2 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 3:18; Efesios 2:10; Filipenses 3:12).</p>
<p>El creyente no puede caer ni total ni finalmente del estado de gracia, sino será ciertamente preservado hasta que llegue a la gloria eterna.  La seguridad del creyente escogido se basa en el inalterable decreto divino de elección, en el amor constante de Dios, y finalmente en la eficacia de la expiación e intercesión de Cristo (Juan 10:28, 29; 1 Pedro 1:5, 9; Hebreos 7:25).</p>
<h3>LA IGLESIA</h3>
<p>Creemos que la iglesia de Dios, es una e invisible, y que se compone de todos los escogidos de Dios, reunidos desde el principio hasta el fin del mundo, y que Jesucristo es la Cabeza de esta iglesia (Efesios 1:22, 23).  Esta iglesia se reúne de todas las naciones, pero es unida en una sola fe por el poder del Espíritu de Cristo (Efesios 4:3, 4; Apocalipsis 7:9).  Esta iglesia invisible se manifiesta en la reunión de creyentes y sus hijos (1 Corintios 1:2; Génesis 17:7).  Creemos que es el deber de todo creyente unirse con sus hijos a aquella congregación que manifiesta las marcas de la verdadera iglesia de Jesucristo en el mundo.  Estas marcas son tres en número, a saber, la predicación pura de la Palabra, la administración correcta de los sacramentos, y el ejercicio fiel de la disciplina cristiana (Hechos 2:42; Hebreos 10:25; Mateo 18:18; 1 Corintios 5:13).  Para la iglesia de Dios en el mundo Cristo ha ordenado los oficios de pastor, anciano gobernante y diácono.  Estos oficiales representan a Cristo, el Rey de la iglesia, y gobiernan la iglesia por la Palabra del Señor (Efecios 4:11, 12; 1 Timoteo 3:1-13; 5:17).  La predicación fiel del evangelio es el medio, tanto en las iglesias establecidas como en los campos misioneros, que Cristo emplea para reunir y sostener su pueblo en la fe (Mateo 28:18, 20; Hechos 20:28).</p>
<h3>LOS SACRAMENTOS</h3>
<p>Creemos que Dios ha instituido los sacramentos del Santo Bautismo y la Santa Cena para fortalecer nuestra fe.  Estos sacramentos son santos signos y sellos por los cuales Dios nos significa la muerte de Cristo y nos sella la justicia que es por la fe (Romanos 4:11).  Como la circuncisión en la antigua dispensación, así el bautismo en la nueva dispensación es el signo y sello del divino pacto de gracia (Colosenses 2:11, 12).  Ya que Cristo derramó su sangre para el lavamiento de los pecados tanto de los niños escogidos como de los adultos escogidos, y debido a que Dios reúne a su pueblo por la línea de las generaciones, los niños de creyentes deben ser bautizados (Mateo 19:14; Génesis 17:7).  Creemos que el sacramento de la Santa Cena significa la comunión consciente con Cristo por la fe y que sella la justicia que es por la fe en Él a los partícipes dignos de este sacramento (1 Corintios 10:16; Mateo 26:26-28).</p>
<p>LA VIDA CRISTIANA</p>
<p>Creemos que el Espíritu Santo obra en el hijo de Dios una gratitud contínua a Dios por tan grande salvación (Isaías 43:21; Tito 2:14).  Nuestra gratitud a Dios se manifiesta en crucificar diariamente nuestra vieja naturaleza y en hacer toda buena obra (Juan 15:4, 5).  Nuestras obras proceden de una fe pura y viviente, son hechas según la ley de Dios y a Su gloria (Miqueas 6:8; Romanos 11:36; 14:23; 1 Corintios 10:31).  Las Escrituras enseñan la necesidad de una vida teocéntrica en cada aspecto de nuestro peregrinaje terrenal.  Creemos que las Escrituras enseñan  que el matrimonio es un vínculo irrompible entre un varón y su esposa, un vínculo establecido por Dios, y que los hijos de creyentes son bendiciones del pacto (Efesios 5:30, 31; Salmo 127:3).  El creyente debe trabajar con diligencia y sumisión en su vocación, no para agradar a los hombres, sino como para Dios (Colosenses 3:22-25).  El creyente es llamado a someterse al gobierno como la autoridad establecida por Dios (Romanos 13:1-7).  Y con respecto a la iglesia, el creyente debe ser celoso para la causa de Dios, fiel en asistir a los cultos y diligente en ministrar a sus hermanos en la fe.</p>
<h3>EL FUTURO</h3>
<p>Creemos que aunque la muerte física es el juicio de Dios sobre el pecado, el aguijón de la muerte ya ha sido quitado para el creyente y la muerte es la puerta por la cual Dios lleva al creyente de una manera inmediata a la gloria consciente con Cristo en el cielo (Lucas 23:42; 1 Corintios 15:55-57; 2 Corintios 5:8).  Los incrédulos e impíos llevan el castigo de su pecado no solamente en esta vida y en la muerte, mas también eternamente en el infierno (Hebreos 10:29, 30; Apocalipsis 20:15).</p>
<p>Creemos que el así llamado milenio es ahora, es decir, en este tiempo en que Cristo ejerce su oficio real a través de la predicación del evangelio y la reunión y preservación de su pueblo.  Rechazamos la idea de un futuro reino terrenal de Cristo en Jerusalén por mil años (Juan 12:31, 32; Apocalipsis 20:11-15).  Creemos que al tiempo de la segunda venida de Cristo los cuerpos de todos los seres humanos muertos serán resucitados y reunidos con sus almas.  Todos serán resucitados y reunidos con sus almas.  Todos serán juzgados según sus obras.  Los salvados en Cristo participarán de la vida de Cristo en la gloria eterna y los que no han creído recibirán justa condenación eterna (Juan 5:28, 29; 2 Corintios 5:10).  Aguardamos aquel gran día del regreso de Cristo con anhelo ardiente con el fin de poder gozarnos plenamente de la prometida comunión con Dios en Cristo Jesús nuestro Señor.</p>
<p>Estas son las creencias y enseñanzas básicas de las Iglesias Protestantes Reformadas.  Si usted tiene alguna pregunta, o si quiera tener más información, <a href="/contact">escríbanos</a> por favor.</p>
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		<title>La Gracia Irresistible</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 02:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La idea de que la muerte de Cristo indudablemente salvará a aquellos por quienes Cristo murió no es una idea popular en nuestros días. Se presenta a Cristo como un mendigo. El promete; El ruega; El amenaza. Pero El parece no tener poder para llevar a cabo aquello que aparentemente El anhela mucho el hacer. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La idea de que la muerte de Cristo indudablemente salvará a aquellos por quienes Cristo murió no es una idea popular en nuestros días. Se presenta a Cristo como un mendigo. El promete; El ruega; El amenaza. Pero El parece no tener poder para llevar a cabo aquello que aparentemente El anhela mucho el hacer. Uno debería estar inclinado a preguntar, &#8220;¿Quién es este Cristo que está así tan obligado a rogar por la cooperación del pecador?&#8221; ¿Es el en verdad el Hijo de Dios tan igual y tan eterno, con el Padre y el Espíritu? ¿Ha pagado El verdaderamente por el pecado en la cruz &#8211; y si así es, porque todo este ruego y súplica? Sin embargo, esta presentación es común y considerada propia a fin de salvar a los pecadores.</p>
<p><span id="more-157"></span></p>
<p>Hay un grupo de antiguos himnos del evangelio los cuales presentan a Cristo como tal mendigo. Me gustaría citar algunos para mostrar cuán cierto esto es. Una canción dice así: &#8220;A la puerta de mi corazón largo tiempo el Salvador se paró; y él llamó muchas veces con Su mano atravesada por el clavo; Pero al final yo atendí y la abrí ampliamente y le pedí a El que entrará y que conmigo se quedará. He aquí a tu puerta El se para y llama; si cualquiera oyera Su voz y atendiendo el llamado su puerta, abriera, El entrará y los bendecirá ahí.&#8221; Otra canción expresa esto de esta manera: &#8220;He aquí, un Extraño a la puerta! El llama gentilmente; ha esperado mucho y aún está esperando; Usted no trata a ningún otro amigo tan mal. Levántate, tocado con divina gratitud; Deja a Su enemigo y al tuyo &#8211; ese monstruo destructor de las almas, el pecado; Y permite al Desconocido celestial entrar&#8221;. O, para citar solo una más escuchamos, &#8220;Si tú estás cansado de la carga de tu pecado, deja a Jesús venir a tu corazón, Si tú deseas comenzar una nueva vida, deja a Jesús venir a tu corazón. Precisamente ahora, cede a tus dudas; precisamente ahora, no lo rechaces más; Exactamente ahora, abre tu puerta; Deja a Jesús venir a tu corazón&#8221;.</p>
<p>¿Qué deberá decir uno de tales canciones? ¿Es este el Jesús Quién murió en el Calvario, el que así ruega? Pero tal Jesús es débil; El es ineficaz y le falta poder. El está dependiendo completamente de la voluntad del pecador para permitirle a El entrar al corazón.</p>
<p>En concordancia con lo anterior uno escucha sobre la radio y en cruzadas evangelísticas un constante ruego y súplica por el predicador de que el pecador acepte a Cristo antes de que sea muy tarde. A fin de poner al pecador en la disposición de ánimo adecuado, el órgano toca suavemente y el coro canta agradablemente, y todo este tiempo la súplica continúa. &#8220;Abran sus corazones. Dejen ahora entrar a Jesús. No esperen por mañana &#8211; el mañana quizás nunca llegue!&#8221;</p>
<p>Nuevamente, se presenta a un Cristo que es débil e impotente. Su expiación no puede cumplir con lo que estaba diseñado a hacer &#8211; a menos que el pecador en sí mismo esté dispuesto. ¿No es que tal presentación a veces le preocupa a Usted grandemente? ¿Qué clase de Salvador es Aquel que no puede efectuar aquello que El tanto quiere hacer?</p>
<p>El hecho es de que la Escritura no presenta a nuestro Salvador de esta manera. La Biblia presenta la poderosa obra de Cristo en la cruz como irresistible.</p>
<p>Hay algunos pasajes en la Escritura que parecen, en la superficie, presentar a un Salvador suplicante. Uno de los más llamativos de estos se encuentran en Apocalipsis 3:20, &#8220;He aquí, yo estoy a la puerta, y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo&#8221;. Es evidente que sobre las bases de este texto, que muchas canciones hablan de abrir la puerta del corazón de uno. Evidentemente, la descripción de Jesús parado a la puerta del corazón del pecador está basada sobre este texto. ¿Pero es esto lo que el texto enseña? Lea cuidadosamente este pasaje de Apocalipsis 3:14-22. Cristo está dirigiéndose a la Iglesia de Laodicea, localizada en Asia Menor. Está Iglesia, de acuerdo al pasaje, no era ni fría ni caliente; era tibia, de manera que Cristo los iba a vomitar de Su boca. Era una iglesia apóstata. Esta iglesia se jactaba de su riqueza material &#8211; pero espiritualmente estaba atacada por la pobreza. Su situación, hablando espiritualmente no tenía esperanza. Esta no podría ser contada como la iglesia de Jesucristo. Sin embargo, habían en esa iglesia aún algunos que todavía temían a Dios y amaban a Cristo. Su número era muy pequeño. A ellos les habla Cristo en el versículo 20. Cristo llama a la puerta de la Iglesia en Laodicea y asegura a Su gente que permanecía ahí, que El no puede tener comunión con ellos en esta iglesia. Si es que ellos quieren disfrutar verdaderamente de la comunión con Cristo, ellos están llamados a abandonar a esa Iglesia sin fe y así disfrutar una vez más de las bendiciones de Cristo. Este es el ruego de Cristo dirigido a los creyentes reconocidos quienes aún residen en la iglesia falsa. ¡Y estos escuchan a Cristo y salen fueran a Su mandato! Pero esto dista mucho de aquella distorsionada presentación que se escucha en nuestros días.</p>
<p>Hay muchos pasajes que muestran que el Salvador no es un mendigo, sino más bien el Todo &#8211; Poderoso Dios. El habla en Isaías 65:1 &#8220;Fui buscado por los que no preguntaban por mí, fui hallado por los que no me buscaban&#8230;&#8221; Esta es la verdad, la cual Jesús enfatiza en Su propia instrucción a los discípulos en los relatos del evangelio.</p>
<p>Jesús dice en Juan 6:37 y 39 &#8220;Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera&#8230; y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que los resucite en el día postrero&#8221;. Note que Jesús enfatiza fuertemente que el Padre da al Hijo a una gente específica &#8211; y aquellos que le son dados, vendrán. Negativamente, Jesús enfatiza que de aquellos que le son dados El no perderá nada. Para que este punto no sea mal entendido, Jesús dice nuevamente en el versículo 44, &#8220;Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero&#8221;. Le pregunto a Usted, ¿dónde encuentra uno aquí a un Jesús mendigando? ¿Dónde está la sugerencia de que la salvación depende de la voluntad del pecador de abrir la puerta de su corazón? No es que Cristo enfatiza exactamente lo contrario: ¿qué El con seguridad librará y salvará a los Suyos? El no necesita rogar o suplicar.</p>
<p>Así también Jesús enseña en Juan 10:16, &#8220;También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz y habrá un rebaño, y un pastor&#8221;. La misma verdad declara Jesús en los versículos 27-29 de este capítulo, &#8220;Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dió es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.&#8221; Ahora, eso es muy claro, ¿o no? Las ovejas de Cristo le son dadas a El; ellas escuchan Su voz; ellas siguen a Cristo; ellas nunca se perderán. Esto de una manera hermosa representa el poder, irresistible poder de la cruz.</p>
<p>Tampoco esto es todo. La escritura enseña que es Dios, Quien abre el corazón del pecador. Leemos en Hechos 16:14, &#8220;Entonces, una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo, y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía&#8221;. Jesús no llamó al corazón de Lidia, rogándole a ella que lo abra para El &#8211; sino que el Señor abrió ese corazón. La misma verdad está enfatizada en Filipenses 1:6: &#8220;Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.&#8221; Así entonces, el comienzo de la obra de salvación es de Dios &#8211; aún hasta su conclusión.</p>
<p>Todos estos pasajes enfatizan con seguridad la verdad de que la cruz de Cristo es efectiva: cumple aquello que Dios ha determinado. Aquellos por los cuales Cristo murió van a ser salvos con seguridad. No pueden haber preguntas acerca de eso.</p>
<p>Esta verdad deberá ser fielmente proclamada en el mundo. Ha habido la pregunta de sí habrá alguien que venga a Cristo si es que no se les ruega a ellos. El predicador y su iglesia no deberían hacer tal pregunta. El llamado de la iglesia es el de proclamar fielmente toda la Palabra de Dios. Esa Palabra no debe ser comprometida. Y Dios con seguridad cumplirá Su propósito a través de la predicación de Su Palabra. Díganle al pecador de que Cristo muere por los pecados de Su gente &#8211; y ellos con seguridad que serán salvos.  Díganle al pecador de que Jesús preserva a Sus ovejas de manera que ningún hombre las pueda arrebatar de Su mano. Díganle al pecador que todo aquel que cree tendrá la seguridad de ser eternamente salvo.</p>
<p>Cristo mismo declara tan tiernamente en Mateo 11:28, &#8220;Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.&#8221; El habla a los que están trabajados y cargados. Estos están profundamente conscientes de sus cargas de pecado y culpa. Dios ha obrado en sus corazones; Dios ha abierto sus corazones para que éstos crean en el testimonio de la Escritura quienes por naturaleza están muertos en el pecado. El hombre malvado rechaza el reconocer y confesar el peso del pecado. El va por todo lado afirmando que él no tiene ninguna carga, que él no está trabajado ni cansado. Pero Cristo llama poderosamente a aquellos que vienen al conocimiento de su pecado a venir a El para un descanso. Estos ciertamente vienen y obtienen el descanso que ellos desean. De este modo debe hablar la iglesia a los trabajados y cargados &#8211; señalándoles a ellos a Cristo Quien ciertamente y sin duda da descanso.</p>
<p>La Palabra de Dios también declara en Isaías 55:1, &#8220;A todos los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed.  Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.&#8221; Aquí, nuevamente está señalando al sediento. No todos reconocen su sed; solo lo hace al que Dios le abre su corazón. Pero ese tal confiesa que no tiene dinero para comprar. El no merece ni gana las bendiciones de la salvación. Pero aquí está la maravilla de la gracia: uno sin dinero, puede obtenerla. Jesús ciertamente provee a estos sedientos con Su propia vida. Ellos conscientemente vienen a El y están llenamente satisfechos.</p>
<p>¡Y qué gran consuelo le da esta verdad Escritural a el Hijo de Dios! Si mi salvación dependiera de otra vía, o en el más pequeño grado de mí mismo, de seguro que estaría perdido para siempre. No habría para mí ninguna esperanza. Qué desalentador sería para alguien que piensa que debe persuadir a los pecadores a aceptar a Cristo. Aquellos que son elocuentes y forzados a aparentar que tienen una medida de éxito &#8211; estos hablan de las almas que ellos han salvado. Pero otros parecen no tener nada. Ellos parecen ser unos fracasados. Cuán desesperado debe sentirse uno cuando le dicen que él debe aceptar a Cristo &#8211; cuando él comienza a ver que él es semejante pecador que por sí mismo, él nunca podrá aceptar a Cristo. Pero la Palabra de Dios nos asegura de que es Cristo Quien es tanto el Autor como consumador de la salvación. Cristo salva a los pecadores. Cristo abre el corazón de los pecadores. Cristo los lleva a ellos a arrodillarse en arrepentimiento y confesión de sus pecados. Cristo los preserva a ellos y los dirige en un caminar justo. Cristo finalmente los lleva a ellos a una gloria y vida eternas. Cristo lo hace todo, El Salva llenamente.</p>
<p>¡Qué seguridad da esta verdad al hijo de Dios¡ El está en la protección de la mano de Dios. Hay muchos enemigos que lo destruirían a él. El diablo, el mundo y nuestra propia carne conspiran para prevenir la salvación del pecador. Con todas estas fuerzas en contra de uno, no podría haber la esperanza de la salvación &#8211; si esa salvación dependiera de la acción del hombre. Las fuerzas de maldad pueden burlarse, perseguir pero ningún hombre puede tomar a estas ovejas fuera de la mano de Cristo. El los sostiene a ellos firmemente mientras ellos caminan por esta tierra &#8211; hasta que finalmente ellos sean glorificados con El.</p>
<p>Maravilloso, ¿no? a saber por fe que aquellos por los cuales Cristo murió podrán indudablemente entrar a la vida y gloria eternas. Esa es la maravilla de el poder de la cruz. ¿Usted también goza de esta gloriosa seguridad dada a todos aquellos que ama el Señor?</p>
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		<title>Nuestro Unico Consuelo</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 02:26:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Rev. Carlos Haak ¿Cuál es tu consuelo en la vida? ¿En la muerte? El consuelo es algo que todos queremos tener en la vida. Tener paz consigo mismo, ser aliviado de la miseria, poseer contentamiento y calma interior &#8212; ¡todos lo desean, por cierto! Pero el consuelo es algo que pocos tienen. Pues, para algunos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><em>Rev. Carlos Haak</em></p>
<p>¿Cuál es tu consuelo en la vida?  ¿En la muerte?</p>
<p><span id="more-152"></span></p>
<p>El consuelo es algo que todos queremos tener en la vida.  Tener paz consigo mismo, ser aliviado de la miseria, poseer contentamiento y calma interior &#8212; ¡todos lo desean, por cierto!</p>
<p>Pero el consuelo es algo que pocos tienen.  Pues, para algunos el consuelo es cuando todo va bien en la vida, cuando uno tiene todo lo que desea, buena salud y pocos problemas.  Otros dirían que el consuelo consiste en la habilidad de deshacerse de lo malo, tener una voluntad fuerte, tomar lo amargo con lo dulce.  Todavía otros dicen que el consuelo es el poder escapar de las realidades de la vida, sea por vacaciones, píldoras o bebidas.</p>
<p>El consuelo es algo que se necesita.  Tómese, por ejemplo, una persona internada en el hospital, sufriendo los dolores del cáncer.  Si usted preguntaría a esa persona, &#8220;¿Cuál es tu consuelo?&#8221;, él o ella te contestaría quizas que sus amigos le han colmado de visitas y regalos, o que tiene los mejores médicos de la ciudad.  ¿Qué diría usted para consolar a esa persona?  ¿Diría: &#8220;Las cosas podrían ser peores.  Ten valor, mejores dias vendrán&#8221;?</p>
<p>Tómese otro ejemplo, una casa funebre.  ¿Qué palabra de consuelo hablaría usted allí?  Unos dirían que el consuelo es considerar lo bueno que hizo la persona difunta en la vida.</p>
<p>Otros, que la muerte viene a todos y lo que importa es que gocemos de la vida mientras se pueda. Y todavía otros, abrumados de tristeza, admitirían francamente que no se puede hallar consuelo en esta vida, que no hay lugar alguno en este mundo sin lágrimas.  ¿Qué consuelo podría dar usted a los que así hablan?</p>
<p>Frente a todas las ideas mundanas de consuelo, frente a todas las tentativas de hombre de consolar a los entristecidos, el verdadero cristiano, no importan las circunstancias del momento, tiene el único consuelo tanto en la vida como en la muerte.  Su consuelo se basa en la Biblia, la Palabra de Dios.  En efecto, se pueda decir que la Biblia es la palabra de consuelo de Dios a su pueblo.  Se manda al profeta Isaías a proclamar la palabra de Dios en Isaías 40:1, 2, &#8220;Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios.  Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo de servicio duro es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que ha recibido de la mano de Jehová el doble por todos sus pecados.&#8221;  En estos versículos la palabra de consuelo es que la iniquidad de Jerusalén es perdonada, que ya ha cumplido su milicia, porque ha recibido de Dios el perdón de sus pecados. Isaías expresa la misma palabra calmante en 52:9, &#8220;Prorrumpid a una en gritos de júbilo, y cantad, soledades de Jerusalén;</p>
<p>porque Jehová ha consolado a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén.&#8221;  Allí, otra vez, la Escritura identifica el consuelo con la redención, es decir, con el perdón de pecados por la gracia de Dios.  El apóstol Pablo nos da el mismo mensaje de consuelo en 2 Corintios 1:3, 4, &#8220;Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación con que nosotros mismos somos consolados por Dios&#8221;.  Aquí Dios se identifica como el &#8220;Dios de toda consolación&#8221;, es decir, toda consolación procede de Dios y se halla únicamente al estar en comunión con el.  Dios es quien nos puede consolar en todas nuestras tribulaciones.  Y el propósito por lo cual Dios nos consuela es para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación.</p>
<p>En resumen, lo que la Biblia nos enseña acerca de consuelo es lo siguinte:  El consuelo es saber y reconocer que yo no soy mío propio sino que pertenezco, cuerpo y alma, a Jesucristo, quien me compró con su sangre, de manera que todos mis pecados son perdonados y me es dada la vida eterna.</p>
<p>¡Eso sí es consuelo!  ¡Cuán maravilloso!  Que yo, así en la vida como en la muerte, pertenezco a Jesús, o como leemos en Romanos 14:8, &#8220;Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos.  Así pues, ya sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.&#8221;</p>
<p>Ese consuelo que procede de Dios consiste de dos paries.  En primer lugar, el consuelo cristiano es el conocimiento que no soy mío propio.  No soy ni independiente ni confiado en mí mismo.  Pablo escribe en 1 Corintios 6:19, &#8220;¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuerio del Espfritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?&#8221;  Esto quiere decir que el hijo de Dios no confia en sí mismo para su consuelo ni tampoco en producto alguno de la sabiduría humana.  Esto es, por supuesto, muy contrario a lo que nos gustaría pensar.  En nuestro orgullo pensamos a veces que nuestra propia mente o fuerza nos podrá ayudar a salir de nuestras tribulaciones.  Pero el consuelo cristiano es la confesión, &#8220;No soy mío propio.&#8221;  Si fuera mío propio, entonces sería yo responsable personalmente por aquella enorme deuda de pecado que jamás podría cancelar sino únicamente acrecentar a diario.</p>
<p>En segundo lugar, el verdadero consuelo es el conocimiento que yo sí pertenezcoa mi fiel Salvador Jesucristo.  Le pertenezco porque Jesús me compró con su sangre derramada en el Calvario donde el me redimió de mis pecados y me hizo suyo propio. El apóstol Pedro lo expresa de esta manera: &#8220;&#8230; fuisteis rescatados &#8230; no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como do un cordero sin mancha y sin contaminación&#8221; (1 Pedro 1:18, 19).  Yo le pertenezco a Jesús porque él por gracia me compró con su sangre en la cruz.</p>
<p>¿Qué significa pertenecer a Jesús? Pertenecer a Jesús significa que soy unido inseparablemente a él por la fe. Es decir, soy propiedad de él, él es mi dueño y es responsable de mí, tanto cuerpo y alma, en la vida y en la muerte, para el tiempo y para la eternidad.  Esto significa que Jesús es responsable de mi ser entero y me guarda y me conduce a la gloria eterna de su reino. Además, significa que me gobierna por su Espíritu y gracia, y, siendo mi Señor, me proporciona todo lo que necesito para cuerpo y alma.  Por lo tanto, puedo confiar en él y echar toda mi ansiedad sobre él, sabiendo que el tiene cuidado de mí (1 Pedro 5:7).  Pertenecer a Jesús significa que puedo decir con el inspirado apóstol Pablo, &#8220;Y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí&#8221; (Galatas 2:20).</p>
<p>Todas las cosas son controladas ahora por Cristo quien está a la mano derecha de Dios, y todos los sucesos de la vida son usados por Cristo para mi bien y me provecho espiritual.</p>
<p>Los problemas y dolores de esta vida presente no me pueden aplastar ni pueden cortar la bendita unión que Cristo por gracia conmigo.  Fue esta condujo a Pablo hermosas palabras ha establecido conciencia que a escribir las halladas en Romanos 8, &#8220;¿Quién nos separará del amor de Cristo? &#8230; Porque estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni postestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesus nuestro Señor&#8221; (8:35, 38, 39).</p>
<p>En conclusión, nótense dos cosas. En primer lugar, este consuelo es un consuelo único.  No hay otra cosa en todo el mundo que nos puede consolar.  Este consuelo cristiano no es el consuelo mayor, ni el consuelo mejor, ni el consuelo principal.  Es el único consuelo.  Mi consuelo no es que pertenezco a Jesús y que estoy sano y rico y fuerte. Mi consuelo no es que pertenezco a Jesús y que tengo una excelente póliza de seguro.  No.  Porque tener algo al lado de este consuelo único significa perder este consuelo.  El único consuelo es pertenecer completa y exclusivamente a Jesús en la vida y en la muerte.</p>
<p>En segundo lugar, este consuelo es todo suficiente.  Es suficiente para todas las circunstancias de la vida y para todos los horrores de la muerte.  No importa lo malo que venga en mi vida, el pertenecer a Jesús significa que él me consuela y que él lo envía todo para mi provecho.  El consuelo es saber que Jesús jamás me abandona y que todas las cosas, de una que otra manera, deben servir para mi bien.  No, no siempre sabemos cómo es eso ni podemos siempre explicar cómo lo malo es para nuestro bien.  El consuelo es creerlo.  Cuando cosas malas nos sobrevienen, el consuelo es saber que Dios las ha enviado para nuestro bien, y que, en Cristo, nos concede también la gracia para soportarlas con gratitud.  Esto es lo que el Espíritu Santo quiere decir en Romanos 8:28, &#8220;Y sabemos que todas las cosas cooperan para bien de los que aman a Dios, de los que son llamados conforme a su proposito.&#8221;</p>
<p>¿Es éste tu único consuelo, que no te perteneces a ti mismo sino al fiel Salvador Jesucristo?  ¡Vive entonces sinceramente para él en gratitud todos los dias de tu vida!</p>
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		<title>La Depravacion Total</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 02:22:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El tema de la &#8220;depravación total&#8221; no es uno el cual es generalmente conocido o confesado dentro del mundo de la iglesia de nuestros días. Por el contrario, está la tan a menudo repetida expresión que es aún más popular; &#8220;hay algo de malo en los mejores de nosotros y algo de bueno en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El tema de la &#8220;depravación total&#8221; no es uno el cual es generalmente conocido o confesado dentro del mundo de la iglesia de nuestros días.  Por el contrario, está la tan a menudo repetida expresión que es aún más popular; &#8220;hay algo de malo en los mejores de nosotros y algo de bueno en los mas malos de nosotros.&#8221;   Este dicho bien conocido señala como la doctrina de la &#8220;depravación total&#8221; es simplemente rechazada.  Por lo tanto, es importante que nosotros entendamos lo que ésta verdad que concierne a la depravación total implica.  La iglesia y el individuo Cristiano que ama la Palabra de Dios, deberá sujetarse a esta importante enseñanza de la Escritura.</p>
<p><span id="more-150"></span></p>
<p>¿Qué es lo que debemos entender por &#8220;depravación total?&#8221;  La frase está compuesta por dos palabras cuyos significados son de por sí evidentes. &#8220;Depravación&#8221; significa maldad; corrupción; la perversidad propia del hombre degenerado.  El agregar la palabra &#8220;total&#8221; a la depravación, es enfatizar sin ninguna sombra de duda la verdad de que no hay bien en lo que fuere en el hombre natural &#8211; en el hombre que es nacido del malvado Adán.  La frase &#8220;depravación total&#8221; recalca de la manera más fuerte posible la verdad de la Escritura  de que no hay nada bueno en el hombre natural para nada.</p>
<p>Esta es la sencilla enseñanza de la Escritura.  Abran sus Biblias y primeramente vamos a Génesis 8:21.  Allí leemos, &#8220;Y dijo Jehová en su corazón.  No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.&#8221;  Usted notará en este pasaje que lo malo es desde nuestra juventud.  Y Dios declara esto inmediatamente después de la inundación, cuando la única gente en esta tierra fueron Noé y su familia.</p>
<p>Un segundo pasaje es el Salmo 51:5, donde David confiesa,  &#8220;He aquí, en maldad, he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.&#8221;  Usted probablemente ha escuchado a la gente hablar de bebés inocentes &#8211; pero el salmista insiste en que el fue formado en iniquidad y concebido en pecado.  El no se consideró a sí mismo inocente al nacer &#8211; pero ya depravado.</p>
<p>Otra vez, leemos en Jeremías 17:9 &#8220;engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso; ¿Quién lo conocerá?&#8221;</p>
<p>Veamos ahora en el Nuevo Testamento y primero en Romanos 3:10 &#8211; 18 (el cual es una cita del Salmo 14), donde leemos &#8220;Como está escrito: No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.  Sepulcro abierto es su garganta con su lengua engaña veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura.  Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz.  No hay temor de Dios delante de sus ojos.&#8221;  Y el mismo pensamiento está expresado poco después en Romanos 7:18, &#8220;y  yo sé que en mí, (esto es, en mi carne), no mora el bien.&#8221;</p>
<p>Estos son algunos de los muchos pasajes Escriturales, los cuales insisten acerca de la verdad de que el hombre natural es totalmente corrupto.  El hombre natural es incapaz de hacer ningún bien de cualquier forma.  El no puede complacer a Dios.  El no obedecerá la Santa ley de Dios. El no desea entrar a la gloria eterna.</p>
<p>Sobre las bases de las claras enseñanzas de la Escritura, las antiguas confesiones de la Iglesia han insistido sobre esta misma verdad.  Breve pero claramente, el Catecismo de Heidelberg enseña en la pregunta y respuesta 8.  &#8220;¿Somos entonces tan corruptos de que somos totalmente incapaces de hacer ningún bien e inclinados a toda maldad? Verdaderamente, lo somos; excepto que seamos regenerados por el Espíritu de Dios.&#8221;</p>
<p>La Confesión Belga declara en el Art. 14. &#8220;&#8230; y habiéndose hecho impío, perverso y corrupto en todos sus caminos, ha perdido todos los excelentes dones que había recibido de Dios, no quedándole de ellos más que pequeños restos, los cuales son suficientes para privar al hombre de toda excusa; ya que toda la luz que hay en nosotros se ha cambiado en tinieblas como nos enseñan las Escrituras, diciendo: La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella; aquí San Juan llama tinieblas a los hombres&#8230;&#8221;</p>
<p>Y todo esto es una prueba suficiente de que la Escritura y las antiguas confesiones de la Iglesia de Cristo enseñan que el hombre por naturaleza es totalmente depravado &#8211; esto es, el es incapaz de hacer ningún bien para nada.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de estas claras enseñanzas de la Escritura, muchos tratan de evadir y aún negar esta verdad evidente por sí misma.  Se ha enseñado que el hombre es totalmente depravado, pero no que es absolutamente depravado.  A pesar de que la frase &#8220;total depravación&#8221; no debería permitir ninguna sombra de duda concerniente al estado corrupto del hombre; algunos aún insisten de que hay algo de bueno en el hombre natural.  Por lo tanto, ellos insisten de que el hombre no es absolutamente depravado.  Se utiliza la ilustración de una fanega de manzanas podridas.  Esa fanega podría ser descrita como totalmente podrida, si cada manzana tuviera alguna parte podrida &#8211; sin embargo quizás también tiene algunas partes buenas.  La fanega de manzanas será absolutamente  podrida si cada manzana fuera totalmente podrida.  Así, se dice que cada parte del ser humano es tocada por la pobredumbre del pecado &#8211; pero cada parte no es necesariamente completamente corrupta.  Toda esta idea es una intención de negar la total depravación y aún retener la expresión. El hombre es un depravado, y esto es, completo &#8211; o él no es depravado.</p>
<p>Otras consideraciones falsas con respecto al estado natural del hombre se han levantado en la historia de la Iglesia.  Hubo la opinión del Pelagianismo, el cual surgió acerca de 400 años  después de la ascención de Cristo.  Pelagio, el que dió origen a esta opinión dijo que cuando Adán pecó, el se lastimó solo a sí mismo, su posterioridad no fue afectada.  Posteriormente, el sugirió que cada bebé que nace en el mundo nace en el mismo estado y condición que Adán tenía antes de su caída. Cada bebé nace en esta tierra perfecto y sin pecado.  ¿Cómo entonces, explicó Pelagio la existencia del pecado en todos los hombres?  El insistió de que nosotros nos volvemos pecadores cuando imitamos a alguna otra persona.  Tan pronto como los bebés comienzan a imitar a sus padres o a otros que ellos observen, ellos se vuelven pecadores y el camino de cambiar a los pecadores otra vez en Santos es persuadiéndoles a ellos a imitar aquello que es bueno.  Está dentro de la capacidad de cada hombre, dice Pelagio, el imitar el bien y merecer la vida eterna.</p>
<p>La idea del Pelagianismo no es extraña a las iglesias hoy en día tampoco.  De hecho, es la base del &#8220;evangelio social&#8221; de nuestros días.  Dentro de las iglesias hay una fuerte campaña para cambiar las condiciones sociales de nuestros días.  Las iglesias están supuestas de ver de que haya mejor vivienda para los pobres y para los grupos raciales de la minoría; ellos deberán ver de que todos los hombres tengan cuidado médico adecuado y una educación conveniente; ellos deberán estar en la delantera del manejo por la integración.  Entonces, de acuerdo a la teoría, si es que llevamos a cabo nuestras metas en todas estas áreas, no estaríamos tan preocupados mucho con el pecado, la maldad, y todas las formas de la corrupción.  Posiblemente no necesitaríamos más cárceles.  El número de policías podría ser reducido.  No estaríamos más preocupados con la delincuencia juvenil y adulta. Gradualmente, este mundo se volvería cierta clase de utopía.  Pero esto está basado en la vieja herejía de Pelagio de que si la gente vive en buenos ambientes, si ellos pueden imitar buenos ejemplos, entonces los hombres serían buenos.  Toda esta opinión niega la verdad Escritural de la depravación total.</p>
<p>Otro error es la vista del Arminianismo.  El Arminianismo, o libre albedrío, esencialmente por lo general negará la verdad de la depravación total.  El Arminianismo enseña que el hombre era verdaderamente totalmente depravado después de la caída; pero inmediatamente después de la caída, Dios intervino por Su gracia.  La operación de esta gracia de Dios sobre todos los hombres  implica dos operaciones, las cuales mitigan la depravación.  Primero, el Arminianismo sostiene que, a pesar de que el hombre por sí mismo es incapaz de hacer ningún bien, sin embargo, por una operación general de la gracia de Dios sobre el, ahora el puede hacer una cierta medida de bien.</p>
<p>Pero el Arminianismo enseña más.  Sugiere que el hombre natural, aunque originalmente totalmente depravado es ahora capaz de aceptar a Cristo como su Salvador personal.  El hombre a través del ejercicio de su propia voluntad puede rechazar o recibir al Salvador.  El Arminianismo  sugiere que el hombre puede recibir a Cristo solo por gracia &#8211; pero que cada individuo tiene la suficiente gracia dada a él por Dios para facilitar el aceptar a Cristo.  La diferencia entre un hombre salvo y otro no salvo, de acuerdo al Arminianismo, no se lo va a encontrar en que uno reciba la gracia de Dios y el otro no lo hace, sino mas bien en la voluntad del hombre mismo.  Esta opinión falsa del Arminianismo niega tanto la verdad Escritural, la cual enseña que el hombre por naturaleza está tan muerto en el pecado, que el nunca podrá &#8220;recibir a Cristo como a su Salvador personal.&#8221;</p>
<p>Insistimos, en las bases de los pasajes Escriturales, que fue citado anteriormente, de que el hombre está por naturaleza completamente muerto en el pecado.  Separado de Cristo el hombre no puede hacer ninguna cosa buena delante de Dios.  El hombre no puede hacer ningún bien &#8220;natural&#8221; o &#8220;cortés&#8221; en esta tierra.  Tampoco puede ningún hombre ejercitar su voluntad para &#8220;aceptar&#8221; a Cristo &#8211; porque también su voluntad está limitada por el pecado y la muerte.</p>
<p>Algunos han propuesto que los hombres de este mundo, aquellos que están fuera de la iglesia, también efectúan muchos buenos actos.  El hombre, aparentemente, no es siempre completamente depravado.  Un cierto hombre rico puede dar un millón de dólares para construir  y mantener un hospital para ayudar a la pobre y sufriente humanidad.  ¿Es esto pecado?  ¿o es esto bueno?  Puede que su vecino no vaya a la iglesia o que ore &#8211; pero el tiene una maravillosa relación con su familia. ¿Es esto bueno o es malo?  Un hombre salva a un prójimo de ahogarse a riesgo de perder su propia vida. ¿Es esto bueno &#8211; o malo?  Estas preguntas surgen, y con ellas la pregunta: ¿es el pecador de hecho realmente depravado?</p>
<p>A la luz de la Escritura debemos aún mantener que cualquier hombre fuera de Cristo peca en cualquier cosa que el haga.  Debemos ser bien cuidadosos de no equivocarnos, que es lo que nosotros pensamos que es bueno como es bueno en la opinión de Dios.  El hombre ya sea que ama y sirve a Dios o no lo hace.  O él está con Cristo o en contra de El. Puede que él haga algo en verdadera fe y para la gloria de Dios, o él lo hace en el servicio del hombre y para su gloria.  No hay entre medio.  No hace ninguna diferencia si el hombre da un millón de dólares para fundar un hospital o ya sea que el tenga una buena vida familiar, o que el salve a individuos que se estén ahogando &#8211; en todo esto, el hombre natural camina no por fe sino en pecado y corrupción.  Dios, por lo tanto, juzga cada una de sus acciones como pecaminosas.</p>
<p>Si bien todos los hombres son totalmente depravados, a pesar de que todas sus acciones efectuadas por naturaleza son pecaminosas &#8211; aún hay obviamente, variaciones que se ven en los hombres. Todos los hombres no pecan en el mismo grado o de la misma manera.  En primer lugar, el tipo y grado del pecado de un hombre está determinado por la época en la cual vive.  Obviamente, hoy en día con nuestras radios, televisión y automóviles el hombre puede pecar de muchas más maneras que sus antepasados no podían.  En segundo lugar, el pecado está limitado en gran cantidad por el ambiente y las circunstancias.  Un hombre rico tiene los medios para pecar en muchas y más diferentes maneras que un hombre pobre. Pero ambos pecan en todo lo que ellos hacen.  En tercer lugar, el grado de pecado está determinado por la edad de la persona.  Un niño pequeño no peca de muchas maneras como lo hace el adulto.  Finalmente, el grado y tipo de pecado en un hombre está muchas veces regulado por su propio respeto de sí mismo &#8211; su propio y egoísta orgullo.  ¿Porqué un hombre malvado vive en una agradable y pacífica relación con su familia?  No es porque la ley de Dios así lo requiere, sino porque el comprende que es para su propio beneficio, porque de esta manera, el vive en una relación decente con su prójimo.</p>
<p>¿Pero porqué es tan importante el que la iglesia enfatice esta verdad de la total depravación?  ¿Porqué enfatizar la terrible corrupción del hombre? Si uno no enfatiza esto, el eventualmente perderá todas las otras doctrinas significantes de la Escritura.  Uno no puede entender la expiación de la cruz acertadamente, si es que el no comprende correctamente la enseñanza Escritural de la depravación.  Aquel que no comprende correctamente la enseñanza Escritural de la depravación, aquel  que no entiende propiamente la depravación, seguramente que no podrá comprender correctamente la Soberanía de Dios, quien hace todas las cosas en armonía con Su propia voluntad.</p>
<p>Por lo tanto el Cristiano deberá entender esta verdad y enseñarla a sus hijos.</p>
<p>Y cada hijo de Dios deberá vivir y caminar en la conciencia de la depravación del hombre natural. No comiencen a admirar lo que el mundo es y lo que el mundo produce.  No comiencen a imitar y a envidiar al mundo.  Reconozcan que todos los hombres, incluidos nosotros, por naturaleza, estamos muertos en el pecado.  En mi carne, dijo Pablo no hay nada bueno.  Pero entonces comprendan que el creyente fue en otro tiempo liberado de tal depravación, porque el ha sido redimido sólo y totalmente a través de la sangre del Cordero.</p>
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		<title>Conociendo Al Verdadero Dios</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 02:12:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
				<category><![CDATA[español]]></category>

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		<description><![CDATA[Rev. Steven Houck Pastor en las Iglesias Protestantes Reformadas La Vida Eterna ¿Conoce usted al Dios Verdadero? No el Dios de la imaginación de los hombres, sino el Dios quien se describe en la Biblia? ¿Lo conoce a El con un conocimiento íntimo de manera que lo ama y lo sirve? Esta es una pregunta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><em>Rev. Steven Houck<br />
Pastor en las Iglesias Protestantes Reformadas</em></p>
<h3>La Vida Eterna</h3>
<p>¿Conoce usted al Dios Verdadero? No el Dios de la imaginación de los hombres, sino el Dios quien se describe en la Biblia? ¿Lo conoce a El con un conocimiento íntimo de manera que lo ama y lo sirve? Esta es una pregunta muy importante. La Biblia nos enseña que la vida eterna es conocer a Dios y a su Hijo, Jesucristo. Jesús dice: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios Verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Juan 17:3). Si ha de tener vida eterna y vivir con Dios para siempre en el cielo, debe conocer a Dios y a su Hijo Jesucristo. Por favor si se interesa en conocer al Verdadero Dios, considere cuidadosamente lo siguiente.</p>
<p><span id="more-144"></span></p>
<h3>El Verdadero Dios</h3>
<p>La Biblia enseña que Dios es muy grande y glorioso. Es el Dios Altísimo. Alto sobre todas las naciones es Jehová; sobre los cielos su gloria. ¿Quién como Jehová nuestro Dios, El que mora en las alturas, y se humilla para mirar en el cielo y en la tierra? (Salmo 113:4-6). Dios es tan grande que nadie es como El. No hay ningún ser en todo el mundo que se pueda comparar a Dios. Dios es tres personas en un ser Divino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios es infinito, auto-suficiente, inmutable y soberano. Es todopoderoso, omniciente y omnipresente. El Dios del cielo y de la tierra es el Dios Santo y justo. Está lleno de amor, gracia y verdad. Es tan grande que Su gloria es sobre todas las naciones y aún sobre los cielos. Nosotros no somos nada en comparación con El. Como nada son todas las naciones delante de El; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es (Isaías 40:17).</p>
<p>Se puede observar la grandeza de Dios en las obras maravillosas que ejecuta. La Biblia enseña que Dios es el creador de todas las cosas. En Génesis 1:1 leemos: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. El Universo no vino a existir por algún proceso de evolución. Fue creado por Dios en seis días. Dios meramente habló Su palabra todopoderosa y el mundo vino a existir. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos por el aliento de Su boca&#8230; porque El dijo y fue hecho; El mandó y existió (Salmo 33:6,9). Dios es tan grande que creó el mundo de la nada. La Biblia nos enseña: Los cielos fueron compuestos por la Palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía (Hebreos 11: 3). Cada criatura, incluso usted, le debe su existencia a Dios.</p>
<p>Dios no es solo el creador del mundo, sino también el Sustentador del mundo. El sostiene al mundo de tal manera que continúa existiendo. Tú sólo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú preservas todas estas cosas&#8230; (Nehemías 9:6). Sin el poder preservador de Dios el mundo entero dejaría de existir.  El universo no puede mantenerse por sí mismo.  Fue creado por Dios y por eso necesita Dios para su misma existencia. Usted no puede existir y no puede hacer nada ni siquiera moverse sin el poder sustentador de Dios. &#8230;pues El es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas&#8230;porque en El vivimos y nos movemos, y somos (Hechos 17:25,28).</p>
<p>La grandeza de Dios no sólo se muestra por la creación y la sustentación del mundo, pero también por Su dominio sobre el mundo.  Dios es el Gobernante del mundo.  Jehová estableció en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos  (Salmo 103:19).  Dios es &#8230;el solo Poderoso, el Rey de Reyes, y Señor de Señores (1 Timoteo 6:15). No es un Dios débil cuya voluntad es frustrada por cualquiera criatura. Es el Rey eterno quien gobierna por sobre todas las cosas, incluyéndolo a usted y a mí. El controla todas las cosas del mundo de tal forma, que ejecuta lo que ha planeado desde la eternidad para el mundo y cada uno de los que están en El. El hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios1:11).  Dios es tu Gobernante y Rey.</p>
<p>Asi ninguna criatura en el mundo es independiente de Dios.  Cada uno necesita y le debe su misma vida al Dios verdadero.  Además, Dios lo creó a usted para Su propia gloria.  La Biblia dice de Dios, &#8230;porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas (Apocalipsis 4:11). Usted no fue creado para su propio placer. No fue creado para que solamente existiera. Usted fue formado para el placer y la gloria de Dios.</p>
<h3>El Requerimiento de Dios</h3>
<p>Ya que Dios es el glorioso y gran Creador, Sustentador, y Gobernante del mundo, El es digno de su honor y respeto.  Leemos en la Biblia, Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder: porque tú has creado todas las cosas&#8230; (Apocalipsis 4:11).  En todas las obras que ejecuta, Dios muestra que es tan maravilloso y tan grande, que usted debe estar de pie en temor delante de El. Dios requiere que le temas y reverencies.  Tema a Jehová toda la tierra: teman a él todos los habitantes del mundo (Salmo 33:8).  Esta no es una opción.  Es el mandamiento de Dios.  Usted está moralmente obligado a tener un profundo respeto a su Creador.</p>
<p>La reverencia que Dios requiere de usted debe ser expresada en adoración, acción de gracias y servicio.  Como una criatura de Dios, usted debe adorarlo.  Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor (Salmo 95:6). Dios lo llama a usted para que lo reconozca como su Creador, Sustentador y Gobernante postrándose delante de El en adoración. Su adoración debe ser una expresión de su acción de gracias por todo lo que su Creador ha hecho por usted.  La Biblia le llama a cantarle alabanzas.  Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra&#8230;Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre (Salmo 100:1,4).  Su vida entera debe ser apartada para el servicio de Dios.  Todos sus talentos, tiempo y recursos deben ser usados para Su gloria. Jesús dice, &#8230;Al Señor tu Dios adorarás, y a El solo servirás (Lucas 4:8).</p>
<p>Adoración, acción de gracias y servicio se expresan en obediencia a los mandamientos de Dios. La Biblia dice, &#8230;Teme a Dios, y guarda sus mandamientos: porque esto es el todo del hombre (Eclesiastés 12: 13). La ley de Dios le ha dado su deber completo hacia Dios.  En los diez mandamientos Dios le dice lo que requiere de usted. La ley de Dios se encuentra en la Biblia en los primeros diecisiete versículos del capítulo veinte de Exodo.</p>
<p>En los primeros cuatro mandamientos usted aprende acerca de su deber específico hacia Dios.</p>
<ol>
<li>Usted debe tener un solo Dios, el Dios verdadero de la Biblia. El exclusivamente debe ser el objeto de su amor y adoración.  Todos los otros dioses son falsos.  Los dioses de otras religiones y los dioses del placer, el dinero y el poder, también deben ser rechazados.</li>
<li>Usted no debe representar a Dios con cualquier clase de imagen, ni puede adorarlo a El a través de una imagen. Usted debe adorar a Dios escuchando y obedeciendo la predicación de Su Palabra.</li>
<li>Dios prohíbe tomar Su nombre en vano al maldecir, o jurar, o usar Su nombre sin sentido. Siempre debe tener cuidado de temer y dar reverencia a Su santo nombre.</li>
<li>Dios lo llama a mantener Su día de reposo (domingo) santo. Es un día especial.  No debe usarse para trabajar o recrearse, sino para el adoración y servicio de Dios. Usted debe atender los servicios de una iglesia donde se predica la Verdad de la Biblia. Dios no solo requiere que usted se comporte de cierta manera hacia El, sino que actúe de cierta manera hacia la humanidad. Estos deberes se hallan en los últimos seis mandamientos.</li>
<li>Usted debe honrar a su padre y a su madre y a todos aquellos que están en autoridad sobre usted tales como oficiales del gobierno, líderes de la iglesia y su patrón. Este honor se expresa en respeto, sumisión y obediencia.</li>
<li>Dios le prohíbe odiar, dañar, o matar a cualquier persona, incluso usted mismo.  Dios aborrece la envidia, el odio, el enojo y los deseos de venganza. Usted aún debe amar a sus enemigos.</li>
<li>Usted no debe tener relaciones sexuales con ninguno que no es legalmente su marido o  mujer.  Dios también prohíbe el adulterio del corazón&#8211;pensamientos y deseos lujuriosos.</li>
<li>Usted no debe robar nada que le pertenezca a otro.  Debe ganar sus posesiones por su propio trabajo honrado.</li>
<li>Usted no debe dar testimonio falso contra alguien, calumniando, criticando, ni propagando rumores. Toda mentira se prohíbe.</li>
<li>Usted no debe codiciar (desear en su corazón) ninguna cosa que pertenezca a otro.</li>
</ol>
<p>Debe ser evidente que Dios requiere no solo obediencia externa, sino obediencia del corazón.  Su corazón debe odiar todo lo que Dios prohíbe y deleitarse en todo lo que es justo.  Jesús nos enseña que la ley de Dios se resume en una palabra&#8211;amor. El dice, Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  Este es el primero y el grande mandamiento.  Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a tí mismo.  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas (Mateo 22: 37-40).  Dios requiere nada menos que amor perfecto.  Usted debe amarlo con su ser entero.  Amor es la base de toda su reverencia, acción de gracias, adoración, y servicio.</p>
<h3>El Fracaso del Hombre</h3>
<p>Si usted entiende que Dios es su Creador, Sustentador, y Gobernante, quien requiere de usted amor, adoración y servicio, debe entender asimismo algo muy básico acerca de usted mismo. Usted es un pecador quien falla en cumplir sus obligaciones con Dios. Usted no ama, ni rinde adoración, ni sirve a Dios como debe. Usted no cumple con los 10 mandamientos que Dios ha dado. Aunque no desobedece exteriormente estos mandamientos, los rompe todos en su corazón.  Usted no ama a Dios con todo su corazón, alma, y fuerza.  No consagra su vida entera a la adoración y servicio de Dios.  Usted es pecador y debe decir, Yo he pecado; ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres?&#8230;¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?&#8230;He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca (Job 7:20, 13:23, 40:4).  Si usted niega que es un pecador, es deshonesto con si mismo y con Dios.  La Biblia dice, Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros  (1 Juan 1:8).</p>
<p>Si no fuera por la gracia de Dios, ninguna persona podría hacer lo bueno y agradar a Dios.  Todas las personas son semejantes en que cada uno es un pecador.  &#8230;No hay justo, ni aún uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3:10-12). No hay excepciones. Cada uno deja de cumplir su deber ante Dios. La Biblia dice, todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia (Isaías 64: 6).  Dios requiere perfección, pero el hombre está lejos de ser perfecto.</p>
<p>La incapacidad del ser humano de cumplir su deber delante de Dios no se debe atribuír a Dios.   Dios creó al hombre virtuoso y capaz de hacer todo lo que requiere.  Pero nuestro primer padre, Adán, se rebeló contra Dios.  Desobedeció a Dios y cayó de su estado de virtud al estado de pecado.  Como resultado de esa caída en el pecado, la naturaleza interna espiritual de Adán se volvió mala. En lugar de amar y servir a Dios, amó y sirvió al pecado y al diablo.  Esa naturaleza corrupta espiritual de Adán ha sido pasada a toda su posteridad.  Porque usted es un descendiente de Adán, también ha heredado su naturaleza corrupta.  Así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12).  La Biblia llama esa corrupción espiritual muerte&#8211; muerte espiritual.  Usted peca porque su naturaleza interna espiritual es mala. Usted está espiritualmente muerto.  La Biblia habla de la naturaleza pecadora interna del hombre cuando dice, Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso:¿quién lo conocerá?  (Jeremías 17: 9).</p>
<p>Además, su incapacidad de cumplir su deber no cambia el hecho de que el requisito de Dios permanece igual.  Dios no ha cambiado. Es todavía El Dios Santo. Los ángeles adoran delante de El, Santo, santo, santo Jehová de los ejércitos (Isaías 6:3). Siendo el Santísimo, Dios es totalmente perfecto.  El no puede pecar y no tolera el pecado en otros.  Dios odia el pecado y a aquellos quienes cometen pecado.  La Biblia dice de Dios, Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad: el malo no habitará junto a tí.  Los insensatos no estarán delante de tus ojos: Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira: al hombre sanguinario y engaÔador abominará Jehová (Salmo 5:4-6). Dios es un Dios celoso. El dice, Porque no te has de inclinar a dios ajeno; que Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es (Exodo 34:14).  Aunque usted es pecador, es todavía una criatura de Dios y El celosamente le prohíbe tener cualquier otro dios.  El Dios celoso demanda que se le ame y rinde adoración a El, y lo sirva exclusivamente.</p>
<p>Porque el hombre no cumple su deber ante Dios, todos sin excepción son dignos de la condenación y destrucción eterna de Dios.  Usted merece el castigo eterno en el infierno.  Dios es tan celoso de Su santidad que castiga a cada uno por su pecado.  Jehová es Dios Celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios &#8230;Jehová es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable&#8230; (Nahum 1:2-3). Al final del mundo Dios enviará al tormento eterno del infierno a cada uno de los que no han sido salvados por Su gracia y quienes por lo tanto, están todavía en su pecado.  Jesús dice, Así será al fin del siglo: saldrán los angeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo l3:49-50).  Aparte de la gracia de Dios, nadie escapará el castigo eterno de la ira vengadora de Dios.</p>
<h3>La Salvación de Dios</h3>
<p>La situación del hombre parece sin esperanza. ¿Cómo podemos escapar de la ira de Dios y la destrucción eterna en el infierno?  ¿Cómo pueden los pecadores venir a conocer a Dios íntimamente y vivir en comunión con El? ¿Cómo puede un pecador ser santo? Es imposible para el hombre.  ¿Quién puede sacar lo limpio de lo impuro? ¡Nadie! (Job 14:4).  Pero lo que es imposible para el hombre no es imposible para Dios.  El Glorioso Creador, Sustentador, y Gobernante del mundo es también el Salvador, quien libera del pecado, la muerte y el infierno.</p>
<p>Dios dice,Yo, yo Jehová; y fuera de mí no hay quien salve (Isaías 43:11).  El Dios verdadero no es solo un Dios santo y virtuoso quien castiga a los pecadores, sino también un Dios de amor y gracia quien muestra misericordia.  En su gracia y amor, El ha enviado a Jesucristo a lograr la salvación.  Dios, en Jesucristo, es el único Salvador.</p>
<p>Jesucristo es el Hijo eterno de Dios quien vino al mundo y tomó en sí la naturaleza humana.  El es Dios verdadero, pero es también hombre verdadero.  En Cristo, Dios fue manifestado en carne (1 Timoteo 3:16). &#8230;Y llamarás su nombre Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros (Mateo 1:23).  Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Después de haber llegado a edad adulta, predicó el evangelio por tres años y medio. Le habló a las personas acerca de Dios, su verdad, y salvación.  Curando enfermos y aún levantando muertos a la vida, El mostró el poder de Dios que salva a los pecadores.  En toda Su vida El amó, sirvió, y obedeció a Dios perfectamente.  Al final de Su vida fue tomado por hombres malvados, llevado al Calvario y clavado en la cruz donde murió, tal como Dios lo había planeado desde la eternidad. Después de tres días en la tumba se levantó de entre los muertos.  Ascendió al cielo y ahora se sienta a la mano derecha de Dios gobernando el mundo hasta que vuelva para juzgar a los vivos y a los muertos.</p>
<p>en</p>
<p>Por el sacrificio de Su muerte Cristo obtuvo salvación.  Cuando sufrió y murió en la cruz El cargó sobre Su propio cuerpo los pecados de todos aquellos a quien Dios eligió salvar.  Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios&#8230; (1 Pedro 3:18).  Los pecados de aquellos fueron contados como pecados de Cristo y Dios castigó a Cristo en el lugar de ellos. Cristo pagó la deuda que ellos le debían a Dios para que ellos obtuvieran el perdón de su pecado.  Leemos, En quien [Cristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Colosenses 1:14).  Más aun, toda la justicia de Cristo es considerada la justicia de ellos, como si ellos perfectamente amaran, adoraran, sirvieran, y obedecieran a Dios.  Cristo ha cumplido con el requerimiento de Dios en lugar de ellos.  Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituídos justos (Romanos 5:19).  La muerte de Cristo salva a pecadores de la ira y condenación de Dios. Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús&#8230; (Romanos 8:1).</p>
<p>Cristo no sólo obtuvo salvación por Su obra en la cruz, sino que también la hizo eficaz en las vidas de cada uno de aquellos a quienes Dios ha elegido salvar para que realmente experimenten la salvación.  Cristo los levanta de la muerte espiritual a la vida espiritual para darles una naturaleza nueva, interna, espiritual, que lo ame a El. Así dijo Dios, y os daré un corazón nuevo también, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros &#8230; Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ezequiel 36:26-27).  De ese corazón nuevo Cristo hace salir fe y arrepentimiento, de manera que el nuevo hijo de Dios se vuelve de sus pecados y por fe adora y sirve al único Dios verdadero, aunque imperfectamente. Viene a conocer a Dios como su Salvador de una manera íntima y personal.  Dios camina con é1 y habla con é1 de manera que tienen comunión el uno con el otro.  Pero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna (1 Juan 5:20). Cristo lleva a los creyentes a tener comunión con el Dios verdadero y viviente.</p>
<p>Esta salvación no es la obra del hombre.  No podemos pensar, decir, ni hacer nada para ganar la salvación. Es la obra de Dios solamente. La Biblia dice de Dios, que nos salvó, y llamó con vocación santa, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y su gracia, que nos fue dada en Cristo Jesús&#8230; (2 Timoteo 1:9). Dios salva exclusivamente con su gracia.  La salvación no es algo que merecemos.  Es un regalo que se da gratuitamente en Jesucristo.  Porque por gracia sois salvos por media de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).  Ningún hombre debe jactarse que contribuyó a su propio salvación. La salvación no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios quien tiene misericordia (Romanos 9:16).</p>
<h3>Fe verdadera</h3>
<p>Ya que Dios salva dándole fe al pecador, la salvación es imposible sin fe.  Nadie puede ser un verdadero hijo de Dios sin fe.  Pero sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).  El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan 3:36). ¿Quiere escapar de la ira de Dios y de la destrucción eterna en el infierno? ¿Está usted cargado con sus pecados y busca el perdón? ¿Desea conocer a Dios y a Su Hijo Jesucristo y así disfrutar de la bendición de la vida eterna? Jesús dice, Tened fe en Dios (Marcos 11:22).  Un hombre una vez preguntó, ¿Qué debo hacer para ser salvo?  Y le fue contestado, Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa  (Hechos 16:30-31). ¡Dios lo manda a creer!</p>
<p>¿Qué es la fe verdadera?  Fe es tres cosas:</p>
<ol>
<li>Es el conocimiento de la verdad acerca de Dios, Cristo, el hombre, y la salvación.</li>
<li>Es la creencia en esta verdad.</li>
<li>Es confianza y seguridad en el Dios verdadero y Su Hijo Jesucristo como su Salvador.</li>
</ol>
<p>¿Qué debe Ud. creer?</p>
<ol>
<li>Ud. debe creer que Dios es el glorioso Creador, Sustentador, y Gobernante del mundo.  Usted debe depender de El en todo.</li>
<li>Usted debe creer que es su deber amar, adorar, servir, y obedecer a Dios.  El Dios grande y glorioso es digno de su reverencia y honor.</li>
<li>Usted debe creer que es un pecador quien no puede cumplir su deber ante Dios. Usted merece el tormento eterno en el infierno.</li>
<li>Usted debe creer que Dios envió a su Hijo unigénito, Jesucristo, a salvar a los pecadores. Cristo obtuvo salvación muriendo en la cruz y derramando Su sangre preciosa.  En el tercer día El se levantó de los muertos siendo el Salvador victorioso. Fuera de El no hay salvación.</li>
<li>Usted debe creer que Dios en Cristo Jesús es su Salvador quien lo libera de sus pecados y le da vida eterna.</li>
</ol>
<p>Fe verdadera hace que una persona se arrepienta de sus pecados. Usted no puede decir que cree en Dios y Jesucristo si continúa viviendo en el pecado. Jesús lo manda, Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 4:17).</p>
<h3>El arrepentimiento verdadero es tres cosas:</h3>
<ol>
<li>Es el reconocimiento que usted es verdaderamente un pecador quien necesita salvación.</li>
<li>Es un dolor piadoso por su pecado. Usted no se lamenta solamente por las consecuencias malas de su pecado, sino se aflige por el hecho de que ha pecado contra Dios, su Creador, Sustentador, y Gobernante.</li>
<li>Es el apartarse de sus pecados y abandonarlos. Usted ya no busca vivir la vida a su antojo, sino quiere buscar a Dios y Su justicia.</li>
</ol>
<p>Fe verdadera llena el corazón del creyente con agradecimiento de manera que ahora quiere obedecer a Dios.  Lo hace ver cuán maravilloso es Dios en salvarlo de sus pecados.  Ama a Dios y quiere hacer todo lo que Dios manda.  Aunque no puede obedecer la ley de Dios perfectamente, busca seguir Sus mandamientos.  Jesús dice, Si me amaís, guardad mis mandamientos (Juan 14: 15). El creyente verdadero mostrará su amor a Dios asistiendo a servicios en una iglesia donde solo se predica la Palabra de Dios, la Biblia.  Leerá y estudiará la Biblia diariamente.  Irá delante de Dios en oración cada día.  Buscará conocer a Dios más y más, porque sabe que tiene solo un pequeño comienzo del conocimiento de Dios.  Se dedicará el resto de su vida a aprender más del Dios verdadero y de Su Hijo Jesucristo.</p>
<p>La persona quien tiene fe verdadera no piensa que su fe, arrepentimiento, amor, y obediencia han venido por su propio esfuerzo. No piensa que estas cosas son el resultado de su colaboración en su salvación, como si hubiera ayudado a Dios. Sabe y cree que todas estas cosas son parte de la salvación que Dios da gratuitamente. Usted no puede tener fe, arrepentimiento, amor y obediencia si la gracia de Dios no produce estas cosas en su corazón y en su vida. Jesús dice, sin mi nada podéis hacer (Juan 15:5).  Usted tampoco debe pensar que por su fe, arrepentimiento, amor, y obediencia cumple el requerimiento de Dios por sí mismo. Usted debe creer que su salvación se basa solamente en la muerte y resurrección de Jesucristo.</p>
<p><strong>¿Conoce usted al Dios Verdadero?</strong></p>
<p>¿Conoce usted al Dios verdadero y a Su Hijo Jesucristo?  ¿Conoce usted la bendición de tener la vida eterna? Si no, Dios manda que usted debe creer en el nombre de su Hijo Jesucristo (1 Juan 3:23). Si cree ya, busque conocer a Dios y a Su Hijo mejor. Jesús dice, Y esta empero es la vida eterna: que te conozcan a Tí, el único Dios Verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.</p>
<p><em>Las citas bíblicas se han tomado de la Biblia Reina-Valera y están impresas en cursiva. Si tiene alguna pregunta acerca de lo que usted a leído o si desea aprender más acerca de Dios, <a href="/contact">escríbanos y pida más información</a>.</em></p>
<p><em>Publicado en inglés por la Iglesia Protestante Reformada La Paz<br />
Primera Edición Mayo, 1993<br />
Publicado en español Enero, 1999</em></p>
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		<title>Matrimonio Y Divorcio</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 02:03:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[David J. Engelsma Profesor teologícal en las Iglesias Protestantes Reformadas Todo pastor sabe cuán seria es la amenaza al matrimonio hoy en día en la iglesia; que el matrimonio está en problemas en el mundo, apenas necesita ser demostrado, pues, muchos viven juntos sin casarse o fornicando promíscuamente, como bestias. Toman al matrimonio con desprecio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><em>David J. Engelsma<br />
Profesor teologícal en las Iglesias Protestantes Reformadas</em></p>
<p>Todo pastor sabe cuán seria es la amenaza al matrimonio hoy en día en la iglesia; que el matrimonio está en problemas en el mundo, apenas necesita ser demostrado, pues, muchos viven juntos sin casarse o fornicando promíscuamente, como bestias. Toman al matrimonio con desprecio y muchos otros se divorcian y vuelven a casarse; pero, el matrimonio está también en ataque en la iglesia. Ninguna denominación o congregación está exenta.</p>
<p><span id="more-139"></span></p>
<p>El ataque al matrimonio en la iglesia es hecho a través del divorcio. Dos que se convierten en uno en el matrimonio se vuelven a dividir otra vez en dos. Ya sea la esposa deja al marido o el esposo abandona a su esposa, o llenan el archivo para un divorcio legal. Más y más todos los miembros de la congregación se dan cuenta de la amenaza al matrimonio en la iglesia, porque compañeros miembros están obteniendo el divorcio, cosa que no se escuchaba ni se pensaba. Solo el pastor sabe cuanto más peligro hay detrás del escenario, mientras que los problemas en el matrimonio ni son sospechados por los miembros de la iglesia.</p>
<p>Cada pastor también sabe cuán enredados y horribles se vuelven algunos matrimonios debido a los pecados del esposo y de la esposa. Estos son matrimonios de la iglesia. A pesar de que viven juntos, por lo menos bajo el mismo techo, algunos esposos y esposas pecan de tal manera en contra del otro por un período de tiempo tan largo que su matrimonio es una burla a los lazos de unión y placer descritos en la Escritura; ya sea el esposo es un bruto, frío, sin sentimientos que gobierna tiránicamente, o la esposa está siempre peleando y constantemente contradiciendo a su esposo. O si no cada cual se va por su lado.</p>
<p>Todo pastor siente en su difícil trabajo con los casados, que la única vía posible es el divorcio, eso sería de hecho un acto de misericordia el aconsejarles que se divorcien ¡Ay de él! si es que sigue sus sentimientos en lugar de la palabra de Dios, pero esto es lo que él siente. Lo que dice en este panfleto acerca del divorcio no puede ser atribuido a la ignorancia del escritor, acerca de cuán complicadas las situaciones matrimoniales pueden ser en la iglesia: tirantes y hasta rompen los lazos del matrimonio.</p>
<p>Aunque el pecado complica el asunto, la Palabra de Dios nos dá clara instrucción concerniente al matrimonio y al divorcio. En efecto, la verdad es tan simple que hasta un niño puede entender. La Palabra tiene mucho que decir acerca del matrimonio, porque el matrimonio es importante. Lo que dice es claro. La Palabra habla claramente de cada aspecto del matrimonio: su origen e institución, su naturaleza, su propósito; y cómo debemos vivir juntos. Ninguna persona casada será capaz de apelar a la ignorancia para violar al matrimonio. Ninguna iglesia podrá ser capaz de recurrir a la oscuridad de las Escrituras para excusar los puntos de vista errados acerca del matrimonio y del divorcio.</p>
<p>Debemos dejar que las Escrituras gobiernen. Debemos inclinarnos ante ellas en lo que respecta al matrimonio. Como protestantes nuestra confesión es: solamente la escritura. No nuestros sentimientos; no nuestras circunstancias, ni siquiera nuestras &#8220;tiernas misericordias&#8221;, pueden ser determinantes aquí, pero tan solamente la Palabra. El objetivo para la iglesia en lo que respecta a su significativo papel en la defensa del matrimonio es esta: Hablará ella la palabra de Dios y disciplinará de acuerdo a la palabra, o ¿no?</p>
<p>¿Qué nos enseñan las escrituras?</p>
<h3>LA PROHIBICION BIBLICA DEL DIVORCIO</h3>
<p>El matrimonio es una institución de Dios. Dios estableció el matrimonio al sexto día de la creación, cuando él hizo a la mujer del hombre y le dió a ella al hombre como su esposa (Gen. 2:18-25; Cf. Ef. 5:31). Debido a que ha sido instituido por Dios, el matrimonio está sujeto a la voluntad de Dios. El matrimonio no es solamente un arreglo humano que se hace, se rompe y se ajusta a nuestra conveniencia, pero la voluntad de Dios que gobierna al matrimonio fué revelado en la misma institución por sí misma en el principio. Repetidamente, Cristo y los apóstoles derivan su enseñanza sobre matrimonio, desde esa institución original. Cuando los Fariseos le preguntaron a Jesús en Mateo 19 si es correcto divorciarse por cualquier razón, el contesta &#8220;¿No habéis leído que él los hizo al principio, varón y hembra los hizo&#8230;?&#8221;, cuando después de un momento ellos mencionaron el desvío de la Ley del matrimonio en el Antiguo Testamento (el permiso al divorcio de Moisés), la respuesta de Jesús es: &#8220;Pero desde el principio no era así&#8221;. La preocupación de Cristo por la institución original del matrimonio es celo por Dios. El no responde las preguntas del matrimonio, de manera que le favorezcan al hombre, pero con la determinación de agradar a Dios.</p>
<p>En el principio, Dios hizo el matrimonio como un lazo de la más íntima relación de amor entre una mujer y un hombre. Los dos se vuelven una sola carne. Tal es la declaración de Dios en Gen. 2:24 citados por Pablo en Ef. 5:31. Existe una unión corporal en la relación sexual, pero también una unidad de espíritu, las personas casadas comparten una vida. El Señor Jesús enfatizó esto en Mateo 19:6, &#8220;Así que ya no son más dos, sino una sola carne&#8221;. No debemos pensar de las personas casadas como dos, sino como uno. Esta unión de los dos, del hombre y la mujer, es obra de Dios en cada matrimonio. En el matrimonio, Dios une a dos personas (Mat. 19:6). A pesar de que existe un aspecto realmente exclusivo en la intimidad de un matrimonio basado en Dios, tal el caso de dos creyentes, Dios une a dos personas como una carne también en el mundo. El matrimonio es una institución de Dios. En la creación, como los gobiernos, cuando dos personas utilizan esta institución, están unidas por Dios. Por lo tanto de acuerdo a Cor. 7:12-17, el matrimonio de un creyente con un no creyente es un matrimonio válido que deberá mantenerse. Un esposo y su esposa experimentan y expresan la intimidad del matrimonio como un amor y una comunión únicos.</p>
<p>El matrimonio es una relación de por vida. Esto está comprendido dentro de la institución: un hombre y una mujer se convierten en una sola carne. Debido a que el matrimonio es una unión efectuada por Dios, el hombre no puede ni debe &#8220;separarse&#8221;. Solamente Dios debe y solamente Dios puede dividir lo que El ha unido. Dios hace esto con la muerte &#8220;Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.  Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido no será adúltera&#8221; (Rom. 7:2-3). I Cor. 7:39 enseñan la misma cosa: &#8220;La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.&#8221; Por una buena razón, en los papeles de matrimonio (hasta ahora último), hacían que la pareja haga el voto de tomar el uno al otro como esposa o esposo &#8220;hasta que la muerte los separe&#8221;.</p>
<p>En armonía con la verdad del matrimonio, las Escrituras prohíben el divorcio. El divorcio es pecado. La infidelidad de un hombre o de una mujer, por ejemplo, el odio por su pareja produce rebeldía hacia el Dios que los ha unido en matrimonio. Esta es la doctrina radical de Cristo en Mateo 19. Cuando los Fariseos le preguntaron si un hombre debería repudiar a su mujer por cualquier causa, su respuesta fue: ¡No, al divorcio! &#8220;¡Que el hombre no los separe!&#8221; La tolerancia al divorcio por Moisés fue debido al corazón duro de los Israelitas y el divorcio no deberá ser permitido por más tiempo. El pecado que un hombre comete cuando se divorcia de su esposa es que él hace que su esposa se vuelva adúltera (Mat. 5:32). El la expone a ella a una relación adúltera con una tercera persona.</p>
<p>Aún la separación está prohibida. Una esposa no debe dejar a su esposo (I Cor. 7:10) ó el esposo a su esposa, ni siquiera aún cuando su pareja sea no creyente (I Cor. 7:2-12 f.f.). El matrimonio es una comunión: los dos deben vivir juntos, no solamente deben vivir juntos bajo un mismo techo, pero deben vivir juntos sexualmente: &#8220;Dejar que el marido cumpla con su esposa el deber conyugal (literalmente, &#8220;la deuda&#8221;): asimismo, la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido, ni tampoco tiene el marido potestad sobre su cuerpo, sino la mujer: no os neguéis el uno al otro&#8230;&#8221; (I Cor. 7:3-5).</p>
<p>Existe una excepción en la Escritura a la prohibición del divorcio. Más propiamente a la &#8220;fornicación&#8221;. De acuerdo a Mateo 5:31-32, un hombre no peca si es que él deja a su mujer porque ella vive en adulterio con otro hombre. Esto demuestra la gravedad del adulterio. Muchas personas se lo toman de manera ligera. Se hacen bromas acerca de ello. Es como un juego para los hombres que se distraen con las películas, revistas y novelas que presentan al adulterio, como una manera de vida atractiva y aceptada. Una cosa que es tan destructiva de la unión del matrimonio golpeando justo el corazón de la institución y divide a dos, hasta el extremo de que la habilidad y el llamado para vivir juntos desaparecen: esto es el adulterio. Aparte de ésto no existe causa para el divorcio, no existe la crueldad mental o incompatibilidad, una mala esposa o un esposo miserable, nada. En el matrimonio nos tomamos el uno al otro (como los papeles indican) &#8220;Para bien o para mal, en riqueza o pobreza, en salud y enfermedad&#8221;.</p>
<p>Guardando la doctrina del matrimonio así como la prohibición del divorcio, la Palabra también prohíbe casarse nuevamente mientras uno de los esposos (el original) aún vive. Esta es la implicación de la institución del matrimonio. Un hombre y una mujer están unidos por Dios como una sola carne, por vida. Sólo Dios disuelve esta unión y eso lo hace con la muerte. Mientras los dos viven en esa unión, no dá lugar para una tercera persona. Cuando las iglesias hoy en día dan ejemplos de permisos para casarse de nuevo a través de la historia de la iglesia, nos preguntamos con toda seriedad &#8220;¿Qué significaba la regla de en el principio?&#8221;</p>
<p>El Nuevo Testamento hace explícita la enseñanza que está implicada en la institución del matrimonio. Esto ya está señalado en los pasajes anteriormente citados de Rom. 7 y I Cor. 7: Las personas casadas están unidas la una a la otra por vida; sólo la muerte termina este lazo, de manera que se puedan casar con otro. El matrimonio con otra persona, antes de la muerte de su pareja produce un adúltero o adúltera.</p>
<p>Otros tres pasajes nos hablan directamente del nuevo matrimonio Marcos 10: 11, 12: Lucas 16: 18 y I Cor. 7:10,11. Los dos primeros pasajes están absolutamente calificados para condenar el nuevo matrimonio como adulterio: Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada del marido, adultera (Lucas 16:18). En I Cor. 7:10-11 después de que Pablo le dice a la esposa que no deje a su esposo, él ve la posibilidad de que ella lo tenga que dejar de cualquier manera; en tal caso él dice: &#8220;Que se quede sin casarse o reconcíliese con su marido&#8221;.</p>
<p>Pero qué del nuevo matrimonio de uno que se divorcia de acuerdo al punto bíblico del adulterio? Un pasaje en toda la escritura, parece a primera vista permitir el nuevo matrimonio de alguien divorciado con el pretexto de la fornicación y es el que está en Mateo 19:9, &#8220;Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera&#8221;. Si esta fuera la interpretación correcta del texto, existiría una y solamente una razón para el nuevo matrimonio. El adulterio de la otra persona, &#8220;la persona inocente&#8221; quedaría libre para casarse con otro. Sin embargo, existe una poderosa evidencia bíblica para demostrar lo contrario. En las Escrituras está el testimonio de que solo la muerte disuelve el lazo del matrimonio. En cualquier otra parte de la Biblia existe la prohibición desautorizada de casarse nuevamente. Y así está en la última parte de Mateo 19:9. La última parte del texto indica que la unión de la mujer divorciada no bíblicamente, y cuyo esposo se volvió a casar está en una unión adúltera. El Señor indica expresamente que la &#8220;parte inocente&#8221; no debe volver a casarse. La cláusula de excepción en Mateo 19:9 (&#8220;Excepto por fornicación&#8221;), tiene la intención de calificar sólo la prohibición del divorcio, en perfecta armonía con el hecho de que el Señor está respondiendo a la pregunta de los Fariseos, concerniente a la legitimidad del divorcio (cf.v.3).</p>
<p>Las Escrituras simplemente esbozan los límites. El matrimonio es una unión por vida; el divorcio está prohibido, excepto en el caso de la infidelidad sexual de la pareja. El casamiento de nuevo está prohibido hasta que la muerte los separe. Estas líneas hacen un camino angosto al Reino, para hombres y mujeres en lo que respecta al matrimonio y no es ninguna sorpresa que sólo pocos lo encuentren. Pero éste es el camino hacia el Reino; ningún adúltero podrá entrar. Esto es lo que la iglesia tiene que predicar en público y en privado, y cuando lo hacemos, estamos defendiendo al matrimonio de todos los asaltos al mismo hoy en día.</p>
<h3>EL LLAMADO DE LA IGLESIA A DEFENDER EL MATRIMONIO</h3>
<p>La iglesia debe condenar agudamente el divorcio y en terminos que no sean dudosos, y con ello, la consecuencia del nuevo matrimonio. Ahora es el tiempo de que la iglesia llame al divorcio lo que es: pecado. Hoy en día mucha gente y aún muchas iglesias tienen cosas bonitas para decir en defensa del divorcio. Lo excusan. En realidad, se debe al amor: tal y tal persona ya no ama a su esposo y se enamoró de otro hombre. Pero la iglesia en su predicación debe adoptar la actitud y juicio de Dios en lo que respecta al divorcio: &#8220;Porque Jehová Dios de Israel  ha dicho que él aborrece el repudio&#8221;(Mal. 2:16).</p>
<p>El divorcio es la desobediencia a la ley de Dios y un acto de violenta rebelión hacia su institución del matrimonio. Es odio hacia Dios.</p>
<p>Es también odio hacia la pareja de uno y a sus hijos. En lugar de dejar al esposo por otro hombre, sería mejor que una esposa lo mate a él y a sus niños. El divorcio causa cruel sufrimiento, es la destrucción de la pareja y de la familia. Dios lo llama deslealtad, en Malaquías 2: &#8220;Y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud&#8221; (v. 15). Un hombre vive con su esposa por años, ella le dá niños, cuida de él y sufre con él en los momentos duros de la vida. Luego cuando ambos son mayores él la deja a ella por una mujer más joven y bonita. Esto es deslealtad. El pecado en contra de la pareja cometido por el hombre o mujer que se divorcia o abandona es que está exponiendo a la otra persona a la tentación del adulterio. Esta es la condenación de Cristo hacia el divorcio en Mat. 5:32 &#8220;Quien repudia a su mujer&#8230; hace que ella adultere&#8230;&#8221;. Nosotros fuimos hechos con necesidades; necesidades sexuales y de compañía; el hombre que se divorcia de su esposa es responsable de ponerla a ella en circunstancias en las que ella pueda pecar, haciendo así que vaya hacia la amenaza de la condenación. Este no es el comportamiento del amor.</p>
<p>La onda del divorcio que se mueve por todo el mundo y por las iglesias hoy en día no se debe en la mayor parte a complicados factores psicológicos tales como &#8220;mi esposa no me comprende&#8221;, por el contrario la causa es el deseo desordenado: &#8220;Los sacié y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compañías. Como caballos bien alimentados cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo&#8221; Jer. 5:7, 8. Si la iglesia odia el divorcio y lo condena, ella disciplinará al culpable. Ella excomulgará al hombre que se divorcia de su esposa, y también excomulgará a la mujer que abandona a su esposo por su vecino. En el Antiguo Testamento, Israel tenía que matar al adúltero y a la adúltera; hoy en día, es necesario que la iglesia los ponga fuera del reino de los cielos y que lo que sea atado en la tierra, será atado en el cielo. Existe siempre la posiblidad del arrepentimiento; en realidad, el arrepentimiento es la meta de la disciplina; pero este arrepentimiento debe incluir la ruptura con el pecado; por ejemplo, romper una relación adúltera y regresar con la pareja. Si la iglesia condena el divorcio con la boca, pero permite seguir a la persona en compañerismo, es hipocrecía. Tales comportamientos de libertinaje no harán bajar la ola del divorcio, tampoco enseñarán a otros a temer o a defender al matrimonio.</p>
<p>En nuestras misiones debemos predicar el desatino del pecado marital y la desobediencia de la gente y llamarlos al arrepentimiento, haciendo obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20). En su oposición al divorcio, la iglesia está en favor del matrimonio, ella defiende y promueve el matrimonio entre los santos. Ella odia el divorcio, porque ama el matrimonio. Dice &#8220;No&#8221; al divorcio y dice &#8220;Sí&#8221; al matrimonio. Digan lo que digan aquellos que toleran el divorcio no bíblico y permiten un nuevo matrimonio, vienen de parte de los que atacan al matrimonio en nuestros días.</p>
<p>La oposición total de parte de la iglesia al divorcio tiene resultados prácticos en la congregación. Si se abre la puerta al divorcio solo un poquito, la gente se apresurará a ir por ahí, porque es más fácil el divorciarse que arrepentirse, confesar, perdonar y reconciliarse. Mantengamos la puerta cerrada tan fuerte como lo hizo el Señor, y los santos con problemas maritales se darán cuenta que la única salida es la reconciliación y ellos se esforzarán por reconciliarse. Por lo tanto, el fruto de la oposición al matrimonio serán hogares sólidos y más estables y muchas bendiciones para la iglesia, las personas casadas, sus hijos y bisnietos.</p>
<p>La iglesia tiene una razón especial para proclamar y defender el matrimonio; al hacer esto ella testifica acerca del evangelio. La verdad del matrimonio es parte importante no sólo de la doctrina de Jesús que El nos ha comisionado para enseñar a guardar esto en todas las naciones (Mat. 28: 19-20), pero el matrimonio por sí mismo es el símbolo de la relación del mutuo amor entre Cristo y su iglesia, el símbolo del pacto de gracia.</p>
<p>Efes. 5 nos enseña esto: Del verso 22 en adelante, el Espíritu Santo indica el comportamiento de la esposa hacia su esposo, de la manera que la iglesia se comporta con Cristo; y al hombre a comportarse con su esposa como Cristo lo hace con su iglesia, porque el matrimonio es el cuadro primario de la relación espiritual o un lazo entre el Novio celestial y Su esposa. Esto se puede observar en el verso 32. El verso 31 cita la palabra de Dios acerca del matrimonio en Gen. 2:24, con palabras que enfatizan que el matrimonio es una unión íntima: &#8220;Y los dos se harán una sola carne&#8221;. Después Pablo dice: &#8220;Este es un gran misterio&#8221;. Cuál es el misterio? Nosotros responderíamos: es un matrimonio humano y terrenal. Pablo dice No: &#8220;Porque yo estoy hablando en lo referente a Cristo y a la Iglesia&#8221;. La realidad del matrimonio es la relación íntima del pacto de Cristo y la iglesia; debido a que el matrimonio, mi matrimonio, el suyo, la institución del matrimonio, es un símbolo de Cristo y la iglesia.</p>
<p>En este matrimonio real, un Hombre, Cristo y Su esposa, la iglesia elegida, están tan unidos por la maravillosa gracia del Espíritu Santo que dos se vuelven uno: Cristo es la Cabeza y nosotros somos el cuerpo. Existe una unión inseparable, irrompible. Cristo nunca se divorcia de nosotros, mucho menos toma a otra. Por el poder de su amor tan eficaz, la iglesia nunca lo deja, se dá así misma a El y lo desea solamente a El. Su canción de amor es: &#8220;Solo Cristo&#8221;. Por la gracia de Dios este pacto se caracteriza por la fidelidad, fidelidad que nace del amor y sirve a los intereses del amor.</p>
<p>Esto restringe a la iglesia en su doctrina del matrimonio. Al escuchar el evangelio del amor fiel (y al experimentarlo), ella también predica y defiende la fidelidad en el matrimonio. Donde el evangelio del pacto fiel de gracia está perdido, el cuadro también está corrupto. En la historia de Israel, las dos cosas sórdidas siempre se encontraron juntas. Israel se fue prostituyendo fuera de Jehová, siguiendo a los ídolos, y los esposos y esposas Israelitas cometían adulterio.</p>
<p>No piensen por ningún momento que esto implica que la iglesia no tiene ojos por la felicidad de los santos o que le falta compasión por el pecador, pero la compasión por el pecador nunca deja que éste continúe en pecado. Lo llama de regreso. Muchas veces llama al pecador a una acción dolorosa. Por ejemplo, el señor dijo: &#8220;Vende todo lo que tienes&#8230; y sígueme&#8230;&#8221;, pero el amor llama imperiosamente al pecador a que deje el pecado. Tampoco la iglesia carece de sentimientos o es dura al condenar el divorcio. Por el contrario, en el amor de Cristo, la iglesia busca la genuina felicidad de los santos. El divorcio significa ruina y miseria ahora y eternamente. El matrimonio, aún uno difícil, significa alegría y por sobre todo y en cualquier caso, es el conocimiento de la aprobación de Dios.</p>
<h3>EL LLAMADO DE LOS SANTOS A APOYAR EL MATRIMONIO</h3>
<p>Como pilar y fundamento para la verdad, la iglesia está llamada a mantener el matrimonio. Pero así también tiene que hacerlo cada creyente. El hombre o la mujer para quien la verdad del matrimonio significa sacrificio, sufrimiento y pérdida quizás de toda su vida, aún así está llamado a apoyar el matrimonio. Existen tales santos, hay hombres que son malamente abandonados, que deben vivir solos todas sus vidas. Existen mujeres cuyos maridos no pueden funcionar como hombres en el hogar, debido a un accidente o enfermedad. Existen mujeres y hombres con parejas miserables, éstos están llamados a llevar sus cargas y sufrir por amor a Cristo. La palabra de Dios y las instituciones de Dios no cambian para amoldarse a nuestras circunstancias. Cada creyente debe estar listo para negarse a sí mismo y sufrir la pérdida de esposa é hijos por amor a Cristo. Si uno no está listo para hacer esto, él no es discípulo de Jesús. Las iglesias hoy en día están haciendo todos los esfuerzos para hacer de la Cristiandad una religión fácil. No lo es. Cristo expresamente dijo que su doctrina del matrimonio significa que algunos se harán eunucos por amor al reino de los cielos (Mat. 19:12). La gente de Dios en tales circunstancias, obtendrán la gracia para hacer lo que Dios requiere de ellos. De esta manera ellos apoyan al matrimonio, ellos son testigos de la fidelidad de un matrimonio verdadero. La fidelidad no es fácil en la relación del pacto entre Cristo y la iglesia. Para Cristo significó la muerte; para nosotros significa tribulación.</p>
<p>Cada persona casada está llamada a mantener el matrimonio, especialmente en estos días en que el matrimonio está siendo socavado. Esto lo hace él, viviendo de una manera activa, energética, viviendo con su pareja desde el primer día del matrimonio de la manera descrita por la palabra de Dios, la Santa Escritura, por ejemplo, de acuerdo al patrón de Cristo y la iglesia. Es un error suponer que todo lo que interesa es que no nos divorciemos. El esposo debe amar a su esposa día tras día, después de que el romance con ojos estrellados se ha terminado, con un amor que nutre y que aprecia (Ef. 5:25 ff). Vive con ella, dice la palabra (I Ped. 3:7), vive toda tu vida a través de tu esposa (I Cor. 11:12), sé comprensivo (I Ped. 3:7), que no haya independencia, ni tiranía, ni amargura (Col. 3:19) como Cristo se comporta con su iglesia&#8230;</p>
<p>La esposa debe someterse y obedecer, reverenciando a su esposo (Ef. 5:22 ff); ella vive su vida como &#8220;ayuda&#8221; de su esposo, esta es su vida (Gen. 2:18). Su única pregunta es: Cómo puedo agradar a mi esposo? (Cor. 7:34). No existe rebelión, ni insubordinación, desobediencia o irritamiento, tampoco existe ninguna independencia; por ejemplo: que la mujer viva cierta parte de su vida &#8220;a su manera&#8221;, &#8220;haciendo lo que ella quiera&#8221;, hallando realización aparte de su esposo. ¿Vive la iglesia alguna parte de su vida independientemente de Cristo?. El momento que lo hacemos, encontramos &#8220;realización&#8221; con algún otro dios, esto es lo que les sucede hoy en día a muchas esposas, ellas terminan &#8220;realizadas&#8221; en los brazos de otro hombre. La &#8220;liberación&#8221; femenina es un movimiento diabólico, anticristiano de principio a fin. Ningún cristiano puede estar de acuerdo con esto.</p>
<p>Viviendo de esta manera el uno con el otro, el marido amando y la esposa sometiéndose, la pareja de casados simplemente deja fuera la posibilidad del divorcio. Para el esposo, el amar a su esposa ciertamente significa que él no se va a divorciar de ella; para ella, someterse, significa que no se va a ir ni abandonarlo a él. Por otra parte, cuando él ama y ella se somete, ellos se unen más; la intimidad se vuelve más profunda y la felicidad del matrimonio se enriquece. El pensamiento del divorcio nunca pasa por sus cabezas.</p>
<p>Debemos trabajar en nuestros matrimonios. Es bastante extraño que a menudo devotemos nuestra energía a otras cosas, que son menos importantes que nuestro matrimonio, y permitimos que nuestro matrimonio se arrastre lo mejor que pueda.</p>
<p>En los momentos de problema (y ningún matrimonio está completamente libre de problemas ya sea debido a la reserva del esposo, ó a que la esposa esté importunando, ó a la relación sexual). Los santos que están casados deben recordar que existe sólo una posibilidad: la reconciliación a través del arrepentimiento, confesión, perdón, remosión del pecado que divide, y viviendo de manera correcta. El divorcio no es una opción! Ellos también deben recordar que Dios los ha unido. Una pareja puede llegar al punto de sentir que han cometido un error. No importa; Dios no comete errores. El le dá a cada hombre su esposa, como El lo hizo en el caso de Adán. Existe ayuda para matrimonios con problemas sólo en Cristo. Cristo utiliza a los pastores para dar esta ayuda. A pesar de que no es fácil para la pareja hablar con el pastor y tampoco es agradable para el pastor trabajar en esta tarea, es necesario que esto sea hecho.</p>
<p>Las personas casadas también apoyan al matrimonio enseñando a sus hijos acerca del mismo. Ellos hacen esto con su propio ejemplo y también por instrucción. Una buena parte del libro de Proverbios es la instrucción simple de los padres y es una prevención a sus hijos en lo concerniente al matrimonio, fornicación, la mujer extraña, sexo y vida de hogar. Los padres también son responsables ante Dios de vigilar el noviazgo y la elección de una pareja para el matrimonio de sus hijos.</p>
<p>El llamado a mantener el matrimonio se extiende finalmente a los jóvenes solteros de la iglesia. En una gran extensión, la batalla se pierde o se gana el día que uno se casa. Si él se casa con una compañera creyente &#8220;una hermana&#8221; de acuerdo a I Cor. 9:5, con la cual él es uno en el Señor, y si se casan conscientemente &#8220;en el Señor&#8221;, todo irá bien. Ellos aún estarán sujetos a muchos &#8220;problemas y aflicciones&#8221; como lo indican nuestras cláusulas de matrimonio, pero ellos tendrán asistencia y serán guardados por la gracia de Dios.</p>
<p>Cuando los jóvenes están de novios y consideran casarse, es bueno que tengan en mente que el matrimonio no es un juego sexual, pero una institución divina que simboliza el pacto de Jehová y está celosamente defendido por un Dios santo. Hagámosles recuerdo que el matrimonio es por vida. Con este sentido de tal solemnidad (que de ninguna manera excluye el júbilo) dejémosles que se casen.  Este es el trabajo de los santos. Lo hacemos sólo por gracia, de buena voluntad y alegremente, como gratitud a Dios por su fidelidad en el pacto en Cristo. Lo hacemos con el propósito de obedecer y glorificar a nuestro glorioso Esposo, Jesús. Y lo hacemos de tal manera que nos regocijemos en las bendiciones del matrimonio y de la familia: &#8220;Tu mujer será como vid fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová&#8221; (Sal. 128: 3, 4).</p>
<p><em>Si tiene alguna pregunta acerca de lo que usted a leído o si desea aprender más sobre esta tema, <a href="/contact">escríbanos y pida más información</a>.</em></p>
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		<title>Salvos Por Gracia</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 01:55:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
				<category><![CDATA[español]]></category>

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		<description><![CDATA[Prof. Robert D. Decker Profesor teologícal en las Iglesias Protestantes Reformadas ¿Es Usted salvo? Esa es la pregunta crucial en la vida. ¿Cuál es su respuesta? Qué vivimos en tiempos terribles es bien sabido. Estamos viviendo en días que el mundo nunca ha visto. Esta es una época cuando los mismos fundamentos están siendo sacudidos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><em>Prof. Robert D. Decker<br />
Profesor teologícal en las Iglesias Protestantes Reformadas</em></p>
<p>¿Es Usted salvo? Esa es la pregunta crucial en la vida. ¿Cuál es su respuesta? Qué vivimos en tiempos terribles es bien sabido. Estamos viviendo en días que el mundo nunca ha visto. Esta es una época cuando los mismos fundamentos están siendo sacudidos. Un tiempo en que abunda la falta de ley, lo cual se revela a misma en una rebelión terrible y en derramamiento de sangre. Nuestras ciudades son inseguras. No hay estima por la ley ni el orden. La estructura entera de nuestra civilización moderna e ilustrada está al borde del colapso total.</p>
<p><span id="more-132"></span></p>
<p>Y en todas partes los hombres están desesperadamente buscando respuestas. El problema es que los hombres buscan en los caminos incorrectos y en la fuente incorrecta. El hombre se niega a contar con el hecho de que la raíz del terrible problema del mundo es el pecado. Pecado es contra el Dios viviente del cielo y de la tierra, y Él no excusará ni ignorará el pecado, pero Él es quien ejecuta su venganza y su Santa ira contra de los que hacen iniquidad. Rechazando contar con Dios, el hombre busca en sí mismo el consuelo, paz y esperanza en un mundo problemático. El nunca encontrará estas cosas. Su fin será una desesperación completa en el infierno.</p>
<p>¡La Biblia tiene la respuesta y esa respuesta es la Salvación del pecado y de la muerte en Jesucristo por la gracia de Dios! Aquellos que están salvos por gracia a través de su fé como un don de Dios, no están turbados por los terribles eventos del día. Ellos ven estas cosas y se alegran. Se alegran porque saben que a través de estos eventos, Jesús está viniendo rápidamente otra vez para efectuar la salvación que El ha comprado para ellos en la gloria de los nuevos cielo y tierra. Y estos son los que tienen consuelo, paz y esperanza.</p>
<p>Básicamente, este es el mensaje de este pequeño panfleto que queremos exponer para usted. Está tomado de Efesios 2:8 y dice así: &#8220;Por gracia son salvos, por medio de la fé; y esto no de vosotros pues es don de Dios&#8221;.</p>
<p>Debemos enfatizar que la pequeña palabra &#8220;Por&#8221; al comienzo del texto significa &#8220;Porque&#8221; é indica que este texto es la razón para algo, es una explicación de lo que el apóstol Pablo ha declarado en el contexto que le precede.</p>
<p>Esto implica que la declaración de este texto no esta solitario. No es una verdad aislada que uno puede aceptar o rechazar sin ningún efecto sobre el resto del contenido de su fé. Porque gracias sois salvos&#8230; la salvación es por gracia y por gracia solamente. Y es el fundamento indispensable, o elemento sin el cual ninguna otra cosa puede mantenerse. Negar la verdad de la salvación por gracia, significa la destrucción del verdadero fundamento de la Palabra de Dios.</p>
<p>Es por eso que esta declaración es la razón expresada en el verso que dice: &#8220;Que en los tiempos venideros, Él (este es, Dios) mostrará las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús&#8221;. Aprendemos de los versos precedentes, que estamos muertos en nuestros pecados y transgresiones, que en estos pecados en los que caminábamos siguiendo al diablo, que nuestra conversación de la vida en el pasado consistía en la llenura de nuestros deseos y codicias pecaminosas. Entonces, éramos hijos de ira. Pero Dios que es rico en misericordia y está lleno de amor por nosotros y aún cuando estábamos muertos en el pecado, Él hizo que su amor nos alcanzara, aguzando nuestras mentes, dándonos la vida en Cristo Jesús, por gracia. Y Él nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo. El propósito de todo esto es que Él demostrará las abundantes riquezas de su gracia. En otras palabras, Dios nos salvó exactamente de manera que, a través de esa nuestra salvación, las riquezas de Su gracia sean expuestas. Y esto es posible simplemente porque la salvación es por gracia! Aquí hemos puesto nuestro dedo sobre el corazón del mensaje del Evangelio. Un mensaje bellamente recapitulado por el mismo apóstol Pablo en Romanos 11:36, &#8220;Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén&#8221;&#8230;</p>
<p>Volcando nuestra atención al próximo texto nos damos cuenta de que dice 3 cosas acerca de la salvación: La salvación es por gracia, es a través de la fé y es un regalo de Dios. Consideremos brevemente cada uno de estos pensamientos.</p>
<p>¿La salvación es por gracia. Qué es la salvación? Una idea recientemente popular de la salvación es que es un mejoramiento social y moral. Jesús no es un Salvador en el sentido de que Él sufrió y murió en la cruz y por lo tanto hizo expiación y trajo la reconciliación por los pecados a los hijos de Dios. Se dice que Jesús, es nuestro ejemplo. Él nos demostró en Su vida cómo vivir en paz con todos los hombres, cómo efectuar la hermandad de la humanidad bajo la paternidad de Dios. Si los hombres solamente siguieran el ejemplo de Jesús, habría paz en la tierra, todos nuestros problemas serían removidos, el Reino de Dios estaría acomodado y todos los hombres en todas partes podrían disfrutar de la buena vida. Usted pensaría de esto como nada, pero el antiguo Evangelio social es tan prevalente hoy en día como siempre lo fué. La iglesia está urgida a ir al mundo y hacer algo acerca de las relaciones raciales, la contaminación, la superpoblación, el control de la población y muchas otras cosas más. La iglesia no debe predicar una salvación que basada en la sangre del Cordero que quita los pecados del mundo. Esta NO es la salvación y predicando esta tipo de salvación no es predicar el evangelio de Jesucristo, de acuerdo a las Escrituras que son infalibles. Esta tipo de predicación tampoco rendirá los preciosos frutos de consuelo, paz y esperanza para la gente que cree en Dios.</p>
<p>La salvación en el sentido Bíblico es un concepto muy rico. El término usado en nuestro texto literalmente significa: sanar, hacer bien. Está usado algunas veces en referencia a las sanidades que Jesús efectuó en varias personas. En el sentido espiritual, la idea es que estamos sanados de la mortal enfermedad del pecado y restaurados a una sanidad espiritual. También tiene el significado de: rescate del peligro o destrucción. Y en este sentido el énfasis está en el hecho de que Dios nos rescata de la destrucción del infierno, donde Su ira santa y feróz arde eternamente.</p>
<p>La salvación por lo tanto contiene dos elementos esenciales: 1) Es la liberación de la miseria más profunda y, 2) es una elevación a una gloria superior.</p>
<p>Esto es obvio por el mismo contexto en el que encontramos esta Palabra de Dios. Pablo comienza el capítulo diciéndonos que fuera de la Gracia de Dios estamos muertos en transgresiones y pecados. Lo primero que Dios habló a nuestros padres en el paraíso ha sido ejecutado: &#8220;El día que comiereis de él, con toda seguridad morireís&#8221;. Ellos comieron del fruto prohibido y por lo tanto se revelaron en contra de Dios e inmediatamente murieron y nosotros fuimos muertos en ellos. Nosotros nacemos muertos en pecado. Lo único que hacemos siempre es pecar. Nosotros odiamos a Dios y a nuestro vecino. Vivimos y caminamos de acuerdo al curso que sigue el mundo, de acuerdo al príncipe del poder del aire, el espíritu que ahora trabaja en los hijos de la desobediencia. Muertos en nuestras transgresiones y pecados tenemos nuestras conversaciones con los deseos de nuestra carne, nosotros llevamos a cabo los deseos de nuestra carne y de nuestra mente y somos por naturaleza hijos de ira lo mismo que otros.</p>
<p>¡Esta es nuestra miseria! ¡La muerte Espiritual! ¡Y en lo que nos concierne no tenemos esperanza! No podemos salvarnos a nosotros mismos, ni siquiera podemos desear salvarnos y menos hacer nada para conseguir nuestra salvación. Así como un cuerpo muerto no puede levantarse del ataúd, tampoco nosotros podemos salvarnos. ¡Es desde esa profunda miseria que somos liberados cuando Dios nos salva!</p>
<p>¡Y somos elevados a una gloria superior! En términos de este contexto, somos vivificados junto con Jesucristo. Nosotros que por naturaleza estamos espiritualmente muertos, somos hechos vivos en Cristo; esta es la salvación. No solamente eso, pero somos elevados a una gloria superior al ser hechos vivos en Cristo, también somos elevados de nuestra muerte y podemos sentarnos juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús&#8230; Esa es la salvación.</p>
<p>¿Cómo se efectúa esta salvación? ¿Poniéndolo de manera personal, cómo soy salvo? La Biblia contesta, &#8220;¡Por gracia!&#8221;</p>
<p>La gracia tiene varios significados en la Biblia. El principal de ellos significa &#8220;belleza&#8221;. Algunas veces es traducido como &#8220;gracias&#8221;. Pero más a menudo se lo utiliza en el sentido de un favor inmerecido de Dios demostrado a Su gente en Cristo por cuyo poder El los salva. Este es el significado obvio en nuestro texto.</p>
<p>La gracia es, no debemos dejar de hacer notar primeramente un atributo de Dios, una característica de Su Persona. Dios es el Dios de toda gracia; El es el Dios afable. Dios es en Sí mismo hermoso; hermoso en todas Sus adorables virtudes. Eso quiere decir que cuando la Biblia lo dice como en este texto, que la salvación es por gracia; es lo mismo que decir que la salvación es del Señor. ¡Cuan absolutamente necesario! ¿De qué otra manera los pecadores muertos y perdidos podrían ser salvos, sino lo es por el Dios Todopoderoso mismo? A menos que Dios mismo ponga vida nueva en nosotros, permaneceremos muertos y por siempre esclavizados en la prisión de nuestro pecado.</p>
<p>¡Esta es la belleza y el consuelo del Evangelio! Dios quizo darnos vida por el poder de Su maravillosa gracia. Dios quien es rico en misericordia, por medio de Su gran amor con que El nos amó determinó hacernos hermosos con Su propia belleza.</p>
<p>Por lo tanto, por gracia Él nos escogió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que seamos santos y sin mancha delante de Él. Por gracia Él nos predestinó a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo. Todo esto, de acuerdo al buen placer de Su voluntad. Y el propósito de esta afable elección de Su gente en Cristo es &#8220;la alabanza de la gloria de Su gracia&#8221;, por cuyo poder Él nos ha hecho aceptos en Su amado hijo. Eso es lo que las Escrituras testifican en Efesios 1:3-6: Por gracia son ustedes salvos, escogidos, aun antes de la creación del mundo.</p>
<p>Por gracia Dios envió a su único Hijo al mundo para buscar y salvar aquello que estaba perdido. No había otro camino. Eramos pecadores caídos y la justicia de Dios tenía que ser satisfecha. Y ésta satisfacción solo podía ser hecha por Su Hijo, Dios verdadero y hombre, como el sustituto de la expiación. Por gracia, Dios dió a Su Hijo a una muerte de cruz. Por gracia Él derramó toda Su santa ira sobre Él, de manera que El descendió a las mismas profundidades del infierno y clamó diciendo: &#8220;¿Mi Dios, mi Dios, porque me has abandonado?&#8221;. El sacrificio fue hecho por nosotros a través del derramamiento de Su sangre nosotros tenemos redención, el perdón de los pecados. ¡Y nuevamente todo esto es de acuerdo a las riquezas de Su gracia! (Ef. 1:7).</p>
<p>Por lo tanto, por gracia los hijos de Dios fueron reconciliados a través de la muerte del hijo de Dios. Ellos ahora están delante de Dios, justos, libres para siempre de la culpa del pecado y dignos de una vida eterna. Esto es precisamente porque el texto dice: &#8220;Ustedes SON salvos&#8221;. La salvación para los santos de Dios está completada. En este momento, ellos están y por siempre serán salvos. La justicia de Dios está satisfecha para siempre. ¡Todo por gracia!</p>
<p>Ahora, usted pregunta: ¿pero cómo una salvación ameritada en la Cruz por Cristo viene a ser mía? Muchos predicadores le dirán que usted tiene que creer en el Señor Jesucristo. Eso por supuesto es una verdad. Ciertamente, la Biblia pone en claro que no puede haber salvación fuera de la fé en Jesucristo. Pero lo que muchos quieren decir con eso de que usted debe creer, es de que usted debe aceptar la oferta sincera del evangelio. Dios ama a todos los hombres, dicen ellos. Por gracia Él ha provisto salvación para todos los hombres a través de Su Hijo en la Cruz. Ahora, esa salvación está toda envuelta en un bonito paquete y Dios dice que todo lo que usted tiene que hacer es aceptar ese regalo y usted será salvo. La salvación entonces, no es enteramente por gracia, sino es en partes por la gracia y en partes por las obras de los hombres quienes deberán aceptarla. Y muchos predicadores rogarán y halagarán (¡estoy usando este término a propósito! es una trampa), a sus oyentes en sus altamente emocionales &#8220;llamados del altar&#8221; a aceptar a Cristo y la oferta de la salvación. ¡Si esta fuera la respuesta a la pregunta &#8220;cómo recibo la salvación&#8221;, entonces le tengo lástima! Le tengo lástima porque usted ha perdido todo el consuelo del Evangelio. Si tuviera que aceptar la oferta, si tuviera que hacer cualquier cosa para mi salvación, estoy perdido para siempre. Eso lo sé por mi propia experiencia. Mi experiencia me dice cada día que soy un pecador muerto en transgresiones y pecados digno de ser condenado.</p>
<p>Gracias a Dios por el mensaje del evangelio consolador, dador de paz, esperanza y alentador que nos responde: &#8220;a través de la fé y esto no de vosotros; ¡es el regalo de Dios&#8221;!</p>
<p>La salvación es recibida por el pecador, no como deberíamos decir: dada al pecador a través de la fé. ¡A TRAVES DE LA FE entiéndalo! La fé es el medio por el cual Dios nos dá la salvación. No es una condición para la salvación que nosotros debemos llenar. No es un acto que nosotros debemos desempeñar y sobre las bases por las cuales Dios nos salvará. La fé es un lazo vivo entre la gente de Dios y Cristo. Es la conexión entre nosotros y Cristo a través del cual Dios nos dá todas las bendiciones de la salvación, las cuales están en Cristo para que fluyan en nosotros. Por fé estamos unidos a Cristo y vivimos en Él, exactamente como las ramas viven en la viña (Cf. Juan 15).</p>
<p>A través de la fé nosotros recibimos el conocimiento de Dios. No es solamente un conocimiento intelectual de la mente, pero el conocimiento espiritual del corazón que de acuerdo a Juan 17:3 es vida eterna. Por tal conocimiento es que conocemos a Dios como nuestro Dios, el Dios que nos ama en esta vida, Quién nos salvará un día en la gloria del cielo. Junto y enraizado con ese conocimiento de la fé está la confianza de la fé por la cual tengo la seguridad de que todo esto es verdadero. A través de la fé tengo la convicción de que Jesús murió por mi y que soy salvo por gracia! A través de la fé puedo decir que no me pertenezco pero que pertenezco en la vida y en la muerte a mi fiel salvador, Jesucristo. Le pertenezco a El en vida. ESTA vida del siglo veinte con todas sus frustraciones, temores y ansiedades. Y también pertenezco a Jesús en la muerte. Cuando la mano fría de la muerte me tome, no estaré solo. ¡Jesús estará conmigo en la sombra del valle de la muerte para consolarme y recibirme en la casa de muchas mansiones del Padre, donde Él ha preparado un lugar para mí!</p>
<p>¡Sí, amigo Cristiano, usted es salvo por gracia a través de la fé! ¡Y eso no de usted &#8211; es el regalo de Dios! Usted no se ganó su salvación ni siquiera la quería. No es debido a sus obras, ni siquiera al trabajo de la fé. Es el regalo de Dios. La salvación por gracia es el regalo de Dios! Es un regalo gratuito, no merecido, de Dios Todopoderoso.</p>
<p>¿Está USTED salvado por gracia a través de la fe? La palabra no está simplemente presentando alguna doctrina objetiva. No dice que la salvación es por gracia, a través de la fé; y es el regalo de Dios. Escuche, por gracia USTED es salvo&#8230; ¿Le dice esto Dios a usted? ¿Ha sido escogido en Cristo, reconciliado a Dios por Su muerte, unido a El por fé? Déjeme preguntarle esto: &#8220;¿Es usted un pecador?&#8221; ¿Se reconoce usted a sí mismo como una vasija vacía, muerto en pecados y transgresiones? Ese es el fruto del Espíritu de Cristo en usted.</p>
<p>No se desespere, no tema; más bien alégrese y esté muy contento! Vaya a la cruz de Jesús y vea ahí la sangre, de Aquél que murió por usted. Vaya a la tumba vacía de Jesús y vea que Él se levantó victorioso sobre la muerte. Mire hacia el cielo y espere a su Salvador, porque Él viene pronto y su recompensa está con Él. Usted tiene consuelo, paz y esperanza. El consuelo de la salvación por gracia, la paz del perdón por gracia y la esperanza de vida eterna por gracia.</p>
<p>¿Sabe usted esto? Entonces puede usted decir con el mismo apóstol Pablo: &#8220;Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo&#8221; (Gal. 6:14). No hay cabida para jactarse. La salvación es sólo por gracia. Pero esto también significa que cualquier terreno para la desesperación ha sido removido. ¡El Dios eterno y fiel nunca fallará! ¡Gloria sea a Él, de quien, por quien y para quien son todas las cosas!</p>
<p>Esta no es mi palabra, es el bendito Evangelio de Jesucristo.</p>
<p><em>Traducción en inglés por Paula Meagher para la Primera Iglesia Protestante Reformada en Holland, Michigan, USA</em></p>
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		<title>Todo El Que Quiera</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 01:42:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chad Warner</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Herman Hoeksema Todos conocemos muchos himnos de invitación. El coro de uno de ellos dice así: (versión libre) Todo el que quiera, puede venir. Todo el que quiera; Proclamadlo al salir: El Padre amoroso invita a su casa. Todo el que quiera, puede venir; Todo el que quiera Podrán adivinar que he elegido el tema [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><em>Herman Hoeksema</em></p>
<p>Todos conocemos muchos himnos de invitación. El coro de uno de ellos dice así: (versión libre)</p>
<blockquote><p>Todo el que quiera, puede venir.<br />
Todo el que quiera;<br />
Proclamadlo al salir:<br />
El Padre amoroso invita a su casa.<br />
Todo el que quiera, puede venir;<br />
Todo el que quiera</p></blockquote>
<p>Podrán adivinar que he elegido el tema general de los siguientes capítulos con este himno en mente. Tengo razones muy concretas y un propósito específico para tratar sobre este asunto.</p>
<p><a href="http://www.prca.org/whosoever_will/espanol.html">Todo El Que Quiera</a></p>
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